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Hay constantes amenazas
Asumir el traslado de reos era necesario para que el nuevo proceso
penal no colapsara. Además es imprescindible garantizar la
protección de los jueces, que sufren constantes amenazas.
Así lo explica el Presidente de la Corte, Dr. Agustín
García Calderón
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Agustín Díaz Calderon, Presidente
de la Corte Suprema de Justicia.
Foto Jorge Reyes |
El Diario de Hoy (EDH): ¿Cuáles son las razones
por las cuales la Corte asumió el traslado y custodia de
reos?
Agustín García Calderón (AGC): Al darse
la nueva normativa en 1998 hubo necesidad de tener una nueva filosofía
de trabajo para los traslados, cuya competencia es de la PNC y de
Centros Penales. En ese momento y dado los recursos de que disponen,
se pensó que era necesario colaborar con ellas en ese sentido
y el 26 de juno del 2000 se firmó un convenio donde se fijó
una cooperación institucional, para que no colapsara el sistema.
¿Por la necesidad de cumplir los plazos procesales?
AGC: Sí, para cumplir los plazos procesales y que
los juicios no sufran atrasos.
En el pasado mucha vistas públicas se frustraban porque las
instituciones encargadas no contaban con medios para el transporte
de reos. ¿Esto es lo que se trató de evitar?
AGC: Sí, efectivamente en el pasado, aunque el proceso
escrito, previo al 98, daba mayor libertad de movimiento. Ahora
el proceso oral exige más agilidad. Habría una calamidad
pública el día que no tengamos transporte de reos,
por lo cual la Corte se vio en la necesidad de darlo.
Si no hay transporte a tiempo, se atrasan los procesos y permanece
incierta la situación, sobre todo, de los reos sin sentencia,
¿no es así?
AGC: Sí. Esto realmente impactaría ese viejo
problema en El Salvador de reos sin sentencia. Habría un
retraso y una mora judicial altísima si la Corte no efectuara
el traslado de reos.
¿Cuántos traslados de reos se efectúan al año?
AGC: Estamos hablando en realidad de una cifra redonda de
más de 100 mil traslados por año.
¿Si la Corte no colaborara en este proceso, habría
mucha inseguridad en cuanto al cumplimiento de los plazos?
AGC: Sí. El sistema, mientras lo administra la Corte,
ha sido tan efectivo que los jueces siguen pidiendo que se administre
con recursos internos. Desde luego que siempre lo puede hacer la
PNC o la Dirección de Centros Penales, pero sería
gravísimo para el país si vemos el otro lado de la
medalla: si, por ejemplo, a fuerza la Policía Nacional Civil
tuviera que hacer estos 90 mil o más traslados anuales, amén
de las exigencias de trabajo que ya tiene. Esta es la razón
por la cual la Corte Suprema de Justicia lo hace utilizando sus
recursos propios.
¿Cuánto tiene que erogar la Corte para este programa?
AGC: Es un poco menos del 10 por ciento del total del presupuesto.
Este es de 110 millones. Es un poquito menos de 10 millones de dólares.
Hace 8 años fue asesinado en San Antonio Abad un juez de
lo penal y anteriormente habían matado a un juez de lo militar.
¿A partir de esto se reforzó la seguridad de los jueces?
AGC: Mataron varios jueces, como recordará. Ahora
se ha agregado una realidad: con la oralidad, los jueces tienen
una mayor proximidad con los procesados, es decir, personas que
pueden tener relación con pandillas o grupos delincuenciales.
Hemos tenido, para ejemplo, que dar seguridad adicional a jueces
de menores y vigilancia. Este es el fundamento del programa de seguridad
para los 15 magistrados de la Corte más los 627 magistrados
y jueces de todo el país.
¿Y las amenazas son constantes?
AGC: Sí, son constantes, para el caso de pandillas
que tienen relación con zonas de internamiento de menores
o de reos en los reclusorios. Ha habido amenazas, pero nuestros
jueces tienen la valentía de seguir adelante sin necesidad
de este soporte. Si cada uno de nuestros jueces lo requirieran,
sería inimaginable la cantidad de policías que se
necesitan.
¿La Corte de Cuentas nunca les ha puesto reparos?
AGC: Ningún reparo y ella audita en la Corte. No
hay plazas fantasmas, no hay nadie que no se sepa quién es.
La Fiscalía tampoco lo ha hecho.
¿Qué panorama tienen los jueces ahora que las bandas
están más profesionalizadas y son más
sanguinarias que en el pasado?
AGC: Hace unas semanas se decía que las bandas delincuenciales
y el crimen organizado van subiendo por el ascensor y que el sistema
de justicia va por las gradas. En realidad parece que es cierto.
Pero con todo quizás lo bueno sea que en un segundo momento
vemos una parte importantísima en El Salvador: acabamos de
tener uno de los registros quizás inéditos en el país
como lo es que en el caso de los secuestros tenemos cero impunidad.
Nuestros jueces, cuando les llevan buena prueba y tienen buenos
elementos, han estado aplicando la justicia para mejor servidumbre
jurídica de la ciudadanía.
Además del componente de una buena estabilidad, debe haber
una buena seguridad...
AGC: Nosotros tenemos que estar en condiciones de brindar
autonomía e independencia. No es necesario que cada juez
debe ser un héroe, sino que realmente tenemos que hacerle
saber que tras de él existe un sistema que le garantiza su
propia eficiencia y su independencia.
¿Es cierto que hay personas en el equipo de seguridad que
en el pasado tuvieron problemas legales pero que fueron eximidas
de cargos?
AGC: Bueno, en el país priva el principio de inocencia.
No obstante que precede a mi llegada a la Corte (antes del 1 de
julio de 2000) que ingresan todas las personas que se mencionaban
y ciertamente tenían y disfrutaban del principio de inocencia.
Hemos indagado de cada uno de ellos tiene la documentación
de sobreseimiento o declaratoria definitiva en sentencia de su absolución.
Pretender que esta gente siga siendo sospechosa de hechos de los
que se les ha absuelto podría significar una muerte civil
y una falta de certidumbre para la sociedad.
Acabamos de tener uno de los registros quizá inéditos
en el país como lo es lograr cero impunidad en secuestros
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