|

Incendios dejan luto a 16 familias
En los últimos seis años, 16 familias se han vestido
de luto por la muerte de infantes durante incendios. En muchos casos,
entre dos y cuatro hermanos fallecieron al mismo tiempo.
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La Licda. Berta Alicia Deras, de relaciones públicas del
Cuerpo de Bomberos, sostiene que, en total, 30 infantes han sido
víctimas de este tipo de siniestro.
La media de niños fallecidos rondan los dos y tres años
de edad.
Las circunstancias que rodean estas muertes son las mismas.
Los niños han estado sólos, encerrados bajo llave,
explica.
Las escenas son tan dramáticas que todavía están
grabadas en su mente.
Así revive el caso de tres niñas miembros de una
misma familia que murieron el año pasado en Los Planes de
Renderos; otros en Soyapango en el 2000, el año con un mayor
número de víctimas mortales.
Los bomberos señalan que la mayoría de hogares que
viven este tipo de tragedias, estén o no integrados, son
de condición humilde, pobres, residentes en comunidades marginales
de la capital o en el área rural.
Es el caso de los dos hermanitos que murieron en abril en la Comunidad
Nicaragua Dos, de la Colonia Costa Rica, de esta capital. También,
ayer se dio otro triste ejemplo con el fallecimiento de cuatro niños
de una misma familia.
La mayoría de padres salen de madrugada o noche a
trabajar y los dejan sólos y encerrados porque no tienen
para pagar quién cuide a los pequeños, comenta
Deras. A pesar de que lleva siete años en la institución,
por su condición de madre se estremece cada vez que escucha
por el radio el reporte de nuevos casos.
En muchos casos, el inicio del fuego está relacionado con
el hecho de que los adultos dejan candiles y velas encendidas en
la casa.
Según explica, debido a que es común que los niños
y sus familias vivan en casas montadas con lámina y madera,
y por el mismo hecho de estar encerrados, las posibilidades de que
sean auxiliados por los vecinos son reducidas porque los materiales
arden con rapidez.
30 niños
Desde 1996, treinta niños, la mayoría menores de cinco
años, han muerto por incendios ocurridos en viviendas que
estaban cerradas. En más de la mitad de casos, hay varios
hermanos.
Consejos
Los bomberos insisten en que los padres de familia deben tomar conciencia
y prestar la debida atención a sus hijos.
No los encierre
Bajo ninguna circunstancia, los padres deben dejar solos a los hijos.
Si es una urgencia y no hay más remedio, nunca dejarlos encerrados
y bajo llave. De ocurrir un siniestro, los niños quedan sin
oportunidad de escape. Además, se dificultan las tareas de
rescate por parte de los organismos de socorro.
Lejos de los niños
Cualquier candil o vela encendida cerca de cortinas, muebles de
madera o plástico puede favorecer el inicio de un incendio.
Este tipo de utensilios debe estar fuera del alcance de los menores.
El cuidado es más extremo en el área rural y también
cuando se interrumpe el servicio de energía.
En alto
Los mayores deben mantener fuera del alcance de los niños
los cerillos y encendedores. En general, cualquier utensilio que
pueda provocar un incendio. Es corriente que los niños se
escondan bajo la mesa o la cama para ver la llama por la curiosidad.
Regáñelos si ocurren estos casos.
Evitar que corra
Los manuales de primeros auxilios indican que si un niño
o adulto queda envuelto en llamas hay que evitar que corra. Lo que
sí se aconseja es que la víctima sea enrolladas en
una manta y hacerlo rodar por el suelo hasta que se consiga extinguir
las llamas de su vestimenta.
Rociar con agua
En la espera del personal de atención especializado se recomienda
que, si la víctima presenta quemaduras graves, le rocíen
las zonas afectadas con abundante agua a una temperatura de entre
10 y 20 grados centígrados. La medida es conveniente durante
un tiempo de 10 ó 15 minutos.
Cubrir quemaduras
Para prevenir cualquier tipo de infecciones es conveniente proteger
las quemaduras con sábanas limpias y, de ser posible, con
gasas estériles. Mientras llegan los servicios de atención
se puede cubrir el cuerpo de la víctima con otra manta o
similar para evitar un posible enfriamiento general.
|