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Tanque sirve de hogar a familia
Lo que antes fuera un tanque para agua potable hoy es la vivienda
de una humilde familia de la Comunidad Independencia, ubicada en
Agua Caliente, entre el límite de Soyapango y San Salvador
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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María del Pilar y sus hijas Alejandra
portillo de 3 meses y tatiana portillo de 4 años, viven
en un tanque de ANDA abandonado, ubicado en la comunidad independencia
de ciudad delgado.
Foto Oscar Payés |
El viejo tanque que un día sirviera para almacenar agua
hoy es el hogar de María del Pilar Lara, de 24 años,
y sus dos hijas Alejandra Sugey, de 3 meses, y Tatiana Natalí,
de 4 años.
Ella junto a otras 45 familias se asentaron ilegalmente en un predio
en donde sólo había vestigios de lo que fuera un beneficio
de café, ubicado entre la Calle Antigua a Soyapango y la
50a. Avenida Norte.
Cada familia se apresuró a marcar su espacio, pero ella
se quedó sin nada. Como si la suerte le sonriera María
del Pilar observó el sucio y viejo tanque que le serviría
de hogar. Según decían los lugareños, estaba
abandonado desde hacía más de una década.
Sacar el lodo y la maleza que se habían acumulado por el
tiempo le costó todo un día de arduo trabajo, recuerda.
Cuando todos vieron que el tanque estaba limpio y era amplio,
me lo querían hasta quitar, dice.
Unas viejas láminas y maderas sirvieron para colocar un
techo improvisado. La entrada principal se resolvió rompiendo
un poco la estructura.
Unos cuadros descoloridos, unas cortinas, y unos pocos muebles
dieron forma al inusual hogar, en donde vive desde hace cuatro años.
Le acompañan también sus perros: Pulga y Clara.
Los vivaces ojos verdes de esta madre soltera no reflejan los sufrimientos
que ha pasado en la vida.
Ha pasado por frecuentes desalojos debido a la falta de una vivienda
propia.
La primera casa que tuvo que dejar se encontraba en la Colonia
22 de Abril, la segunda en las cercanías del Mercado La Tiendona,
y la tercera a la orilla de un barranco, en la zona de Agua Caliente
en Soyapango.
Esperanza
Las familias bautizaron la comunidad con el nombre de Independencia,
con la esperanza de algún día obtener ayuda para legalizar
su situación de vivienda.
Pero a la fecha, ninguna municipalidad, ni institución privada
se ha acercado a ofrecerles ayuda o asesoría.
Dicen que nos van a sacar de aquí, y tal vez nos lleven
para San Martín, pero nadie sabe nada en concreto, sólo
Dios, indica.
El máximo sueño de la joven que trabaja en un comedor
cercano, es contar con un techo seguro y digno para sus hijas. Pero
hasta que las soluciones de reubicación toquen a la puerta
de esta casa -que no es de cuatro paredes como todas-, seguirá
ahí, dice mientras acuesta a Alejandra en una caja de cartón
que le sirve de cuna.
Para ella, el extremo calor al interior de la cisterna y la lluvia
que se cuela por las viejas láminas no son más que
la esperanza de que algún día vivirá mejor.
Dicen que nos van a reubicar en San Martín, pero eso
sólo Dios lo sabe
María del Pilar Lara
Habitante de Comunidad Independencia
Sólo $ 4 por día
María del Pilar Lara es una de las tantas madres solteras
que hay en el país.
- Ella es ejemplo de la mujer salvadoreña
que no se deja vencer ante las adversidades.
- Para ganarse la vida ha tenido que vender ropa en las calles de
Soyapango.
- Hoy día trabaja en un comedor cercano, en donde gana 4
dólares por día. Sus hijas permanecen a su lado.
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