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Comentando
Debe el Estado continuar las privatizaciones
César Augusto Hernández*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Los
salvadoreños no podemos darnos el lujo de seguir manteniendo
esos elefantes
Aun cuando existen partidos políticos que no comulgan con
las privatizaciones, éstas deben continuar, pues para nadie
es un secreto que las empresas e instituciones manejadas por el
Estado, además de ser improductivas, son ineficientes y se
filtra en gran medida la corrupción, tal es el caso del Banco
de Fomento Agropecuario, el ISSS, la CEPA con el puerto de Acajutla,
el Fondo de Financiamiento y Garantía para la Pequeña
Empresa (FIGAPE), el Fondo Social para la Vivienda, el Banco Hipotecario
y otras instituciones más.
Los salvadoreños no podemos darnos el lujo de seguir manteniendo
esos elefantes, en donde, en la mayoría de los casos, gerentes,
ejecutivos, directores y los sindicatos han hecho su agosto
al despilfarrar los dineros del pueblo, producto de nuestros impuestos
y de las cuotas de empresas y trabajadores que han ido a parar al
bolsillo de muchas personas, ya que estas instituciones, además
de ser improductivas e ineficientes, cuentan con una pésima
organización, y algunas de ellas, incluso, han maquillado
los estados financieros para mostrar rentabilidad.
Si nuestro país quiere salir adelante, el Estado debe comenzar
por limpiar y privatizar dichas instituciones, a fin de que sea
el sector privado el que las maneje, con el objeto de brindar un
mejor servicio y que realmente sean productivas y ofrezcan una buena
rentabilidad. Sabemos de antemano que habrá muchos que se
opondrán a estas medidas, principalmente los que nunca han
estado al frente de ninguna empresa y que, con sus argumentos, manipulan
a los trabajadores para seguir obteniendo beneficios, pero esta
situación ya no puede continuar y nuestras autoridades están
en la obligación moral de combatir la corrupción y
la impunidad en todos los niveles, sentando un precedente para las
futuras generaciones, que quien se apropia de los fondos públicos
debe ser juzgado sin ninguna contemplación.
Asimismo excitamos a la Corte de Cuentas de la República
para que no siga siendo un organismo político e inoperante
y que cumpla el rol que le asigna nuestra Carta Magna.
* Lic. en Contaduría Pública.
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