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A las puertas de la esperanza

Carlos Edenilson Quintanilla, de 16 años, padece de una extraña enfermedad que le ha robado el peso y el volumen de su cuerpo. Él requiere de unos exámenes médicos para determinar la causa de su problema.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos EDH / Maritza Santos
vida@elsalvador.com

Carlso Erensto Flores tiene un problema muscular que esta acabando su vida, el Vive en Alegria Departamento de Usulutan.Foto EDH / Maritza Santos

Todas las tardes, parado junto a la persiana de su casa se encuentra Edenilson Quintanilla, disfrutando de la frescura vespertina y viendo pasar a los habitantes del pueblo donde vive: Alegría, Usulután.

Sobre las rejillas de madera asoma la cabeza, dejando entrever sus ojos negros y su encorvada nariz. Mira con sigilo, sonríe y luego vuelve a mirar de un lado a otro.
Así permanece por largo rato. Luego decide salir a la acera de su vivienda para seguir disfrutando del cotidiano panorama del pueblo.

En la calle Edenilson observa su entorno, atento a cualquier eventualidad. Los pueblerinos lo conocen bien.
“Salú Ede, ¿cómo estás?, ¿viendo pasar a las cipotas”, le dicen a menudo los pobladores. Edenilson sólo los mira, luego les regala una tímida sonrisa, levanta sus brazos en señal de amistad y les dice adiós con su débil y chillona voz.

Extrema delgadez

Edenilson no pasa inadvertido. Además de su jovialidad es su extremada delgadez la que llama la atención de muchos. Aunque tiene 16 años, su apariencia es la de un niño de 12. Su peso no sobrepasa las 96 libras.
Y es que este adolecente sufre de una extraña enfermedad, la que desde hace 11 años le ha arrebatado su lozanía, el volumen y el peso de su cuerpo.
Este joven nació sano, pero al llegar a su quinto año de vida comenzó a dar muestras de esa extraña enfermedad. Poco a poco su cuerpo fue adelgazando, su piel adhiriéndose a sus huesos y su cuerpo perdiendo el equilibrio.
Para colmo de males presentó problemas de estrabismo (desviación de los ojos), anormalidad que fue corregida con una cirugía.
Debido a la exagerada delgadez, sus padres acudieron a médicos especialistas, pero fue poca la ayuda que recibieron.

En varias ocasiones se le practicaron exámenes con el objetivo de encontrar la causa de tan severo problema. Sin embargo, ninguno de los estudios determinó el nombre y el origen de la enfermedad.
“Ha estado en control hasta con neurólogos, pero ellos no dicen qué es lo padece. También ha recibido tratamiento de fisioterapia. Uno de los doctores nos dijo que debíamos acostumbrarnos a vivir con el niño enfermo”, expresa su madre, Flor Estela.

De mente lúcida

Por su enfermedad, a Edenilson se le dificulta caminar, es por ello que en algunas ocasiones debe recurrir a una silla de ruedas.
“Camina tambaleante, pero no le gusta que lo auxilien. Debido a su problema abandonó sus estudios. Sólo cursó hasta tercer grado”, comenta el padre, don Roberto.
Aunque la enferemeda le ha afectado el sistema locomotor y el habla, su mente está lúcida. Esto se pone de manifiesto a través de sus conversaciones y en sus acciones.
“No tiene ningún retraso mental, capta muy bien todo lo que ocurre a su alrededor. Casi no se enferma. Muchos piensan que está desnutrido, pero en realidad come de todo”, expresa don Roberto.

Esperanzas vivas

A pesar de que los médicos que han atendido a Edenilson no han dado esperanzas de cura, los padres del adolescentes tienen fe que algún día tendrá salud.
Ellos desean que su hijo esté en tratamiento con nuevos médicos y que se le practiquen otros exámenes; pero la situación económica no es muy buena. Por ello buscan algún corazón generoso que les ayude a costear las consultas médicas, los estudios y el tratamiento correspondiente.
En medio de la enfermedad, Edenilson no pierde su sentido de humor. Juega con sus tres hermanos y ve pasar el tiempo desde las rendijas de la vieja persiana.

Abra su corazón

Si usted es persona de corazón generoso y desea ayudar económicamente a Edenilson (para que costee los servicios médicos) puede comunicarse al teléfono 231-7777, extensión 7743, o haga llegar sus donativos a la sección Vida, de El Diario de Hoy, a la siguiente dirección: 11ª Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo Nº 271, San Salvador.
Pies
Desde la puerta de su casa, Edenilson observa el paso del tiempo y de las personas; desde ahí también espera su pronta recuperación.
A pesar de su enfermedad, Edenilson no pierde su entusiasmo. La mayor parte de su tiempo juega con sus hermanos menores.

 

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