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Alrededor de $60 millones requiere el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (Fisdl) a fin de eliminar el déficit de energía eléctrica que persiste en las zonas rurales. El problema es que todavía no se vislumbra de dónde saldrán los recursos. En 1999 el déficit de electrificación rural abarcaba a 312 mil familias en todo el país, pero en los últimos tres años (al cierre de 2001) este se redujo en 72 mil familias; con lo cual el déficit energético actual anda por las 240 mil familias. Para acabar con dicho déficit, el gobierno creó -a finales de la década de los 90- el Fondo de Inversión en Electricidad y Telecomunicaciones (Finet), cuyo propósito era levantar la infraestructura idónea que le permitiera a los sectores rurales más desfavorecidos del país contar con las bondades que genera la energía eléctrica. La idea era construir el tendido eléctrico en aquellas zonas donde el sector privado no se atreviera o no quisiera entrar porque estimaba que no le sería rentable participar. Entonces sería el Estado el que colocaría los postes, instalaría el cableado y ejecutaría las demás funciones para dicho propósito. Se pensaba que el fondo sería alimentado por los recursos provenientes de la privatización de la extinta telefónica estatal, pero en el camino la ley fue modificada y surgió Fantel, otro fondo estatal, que acumuló las divisas que iban a ser de Finet. El nuevo fideicomiso se dedicó a otorgar becas a estudiantes de escasos recursos, apoyo a obras de reconstrucción luego del terremoto de 2001 y otras obras viales, pero no destinó recursos al subsidio de obras eléctricas. Más adelante la nueva legislación dictaminó que el Fondo de Electricidad y Telecomunicaciones serviría para subsidiar el consumo residencial menor a 200 kilowatts, con lo cual quedó poco margen para la inversion en infraestructura. En ese marco Finet sólo logró acaparar $32 millones originados en la venta de frecuencias del espectro radioeléctrico y de la venta de líneas telefónicas, monto que se asignó al Fondo de Inversion Social para el Desarrollo Local (Fisdl) para que lo administrara. Se incrementa cobertura El presidente del Fisdl, Miguel Angel Simán, detalló que en 1999 el nivel de cobertura energética rural era del 75% pero esta se incrementó en el lapso de tres años en 81%. Lo triste es que desde esa fecha el Finet ha subsidiado $152 millones en consumo y únicamente ha invertido $5 millones en infraestructura, comentó. Prácticamente del Finet sólo quedan $1.5 millones para proyectos de inversión aunque el consumo se ha estado financiando de otras fuentes, incluyendo CEL, cuando bien podrían haberse destinado esos fondos a la inversión rural, se quejó. Y es allí precisamente donde está el problema: ¿de dónde salen los recursos para invertir en los postes, los cables y la transmisión energética que necesita la población en el campo? A juicio de Simán, una alternativa podría ser eliminar el techo del subsidio en el consumo pasando de los 100 kilowatts actuales a 50 kilowatts. De esa manera, el subsidio iría a las personas que consumen entre 1 y 50 kw. Pero mientras eso no sucede, si alguna vez es aprobado por la Asamblea Legislativa, el Fisdl ya se encuentra gestionando recursos con el Banco Interamericano de Desarrollo con el propósito de dedicarlos a ese fin.
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