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Barrios
cerrados
¿Es esta calle pública o no?
Los
residentes de barrios y colonias buscan protegerse de la delincuencia
cerrando espacios y vías públicas
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| La tendencia a cerrar las colonias, urbanizaciones
y barrios es un fenómeno social propio de una sociedad
en donde predomina la violencia. Pero, además de afectar
la estética urbanística, dificulta la comunicación
entre vecinos. Foto: EDH/Glenda Girón |
En la última década, la estética urbanística
de la ciudad ha pasado a segundo plano, ya que para los habitantes
es más importante la seguridad de su entorno.
Es en aras de la protección familiar que los vecinos se asocian,
reúnen fondos y construyen estructuras de todo tipo.
Las más usuales en las colonias y barrios de San Salvador
y municipios aledaños son los portones, plumas, barriles
y malla ciclón. También hay vigilantes privados que,
en cumplimiento de sus labores, exigen documentos y otros requisitos
para ingresar a pie o en vehículo.
La socióloga Sonia Baires, del departamento de Organización
de Espacios de la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas (UCA), asegura que el cierre de barrios es un fenómeno
socio espacial para protegerse de la violencia.
Explica que investigaciones realizadas sobre la temática
de la violencia reflejan que El Salvador es uno de los países
más violentos de América Latina.
Por ejemplo, en el año 2001, la tasa de violencia en Brasil
era de 40 por cada 100 mil habitantes, mientras que en El Salvador
fue de 56 por cada 100 mil habitantes.
Un fenómeno
Pero, ¿qué sucede al cerrar los espacios barriales
y residenciales? De acuerdo con la socióloga, al obstaculizar
el libre paso vehicular y peatonal se rompe el vínculo social
y de comunicación entre los ciudadanos. Al quedar aislado
del resto del tejido urbano se crea el fenómeno que se conoce
como segregación socio espacial.
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| Las autoridades de Transporte buscan un asidero
legal para controlar la proliferación de este tipo de
barreras. Foto: EDH/Glenda Girón |
El fenómeno social nació en Europa en los años
70, y luego se expandió a los países latinoamericanos,
afectando en un principio a sectores marginales, aunque hoy día
también en la clase media hay exclusión social.
Esto complica las relaciones humanas si se toma en cuenta el contexto
histórico de separación de grupos sociales que hay
en el país. Las barreras promueven la exclusión
no la integración, dice Sonia Baires.
Aquel dicho de que la calle es libre también
queda olvidado por la apropiación de un espacio que es patrimonio
de toda la ciudad.
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145 Homicidios
por cada 100,000 habitantes se registran en
San Salvador, según una encuesta sobre violencia realizada
por la UCA en 1998.
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20 por ciento
de los ciudadanos había sido víctima de un robo
a mano armada en un año, según la misma encuesta.
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A juicio de la profesional, las soluciones a este tipo de fenómenos
son complejas. Primero debería existir un plan que permita
disminuir los índices de violencia, a fin de que los ciudadanos
se puedan sentir seguros sin necesidad de construir barreras y cerrar
los espacios.
Segundo, las autoridades municipales también deberían
promocionar políticas para el uso adecuado de espacios.
El esfuerzo debe ser interinstitucional si se quiere garantizar
la seguridad ciudadana para lograr la apertura de espacios públicos.
Crecimiento de la violencia urbana
El Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP)
hizo una encuesta en 1998 para determinar el crecimiento de la violencia.
- Según la encuesta, casi el 20 % de los ciudadanos había
sido víctima de un robo a mano armada en un año.
- Los porcentajes más altos de robo a mano armada y de extorsión
se presentan entre las personas que residen en el área metropolitana
y zonas más urbanizadas.
- Las víctimas están entre los individuos de mayor
estrato socio-económico, jóvenes y entre quienes disponen
de un mayor nivel de educación.
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