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Mi Buenos Aires Querido

El tango, la máxima expresión musical de Argentina, trasladó al tiempo de Gardel y Piazzolla, a un pequeño público en la capital salvadoreña

Alfonso Reyes
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Luego de la cena de dos horas, el embajador de Argentina, apasionado del tango como sus compatriotas, se paró ante el podio y dio la bienvenida a un grupo de músicos y artistas argentinos unidos por el tango: “Mi Buenos Aires Querido”.Fotos EDH / Juan Arrieta

Luego de la cena de dos horas, el embajador de Argentina, apasionado del tango como sus compatriotas, se paró ante el podio y dio la bienvenida a un grupo de músicos y artistas argentinos unidos por el tango: “Mi Buenos Aires Querido”.

“Amurado” dio inicio al repertorio, preparado con especies clásicas, que motivó grandes aplausos. La pieza “Amurado” es una ejecución instrumental, únicamente posible con el piano, violín, bandoneón y contrabajo.

Ahora, todos estos instrumentos ejecutados magistralmente por Rafael Gintoli (violín), Oscar De Elía (piano), Salvador Grecco (bandoneonista) y Domingo Diani (contrabajo), a quienes se unió posteriormente la virtuosa voz de Hugo Marcel, y el dominio de la danza de Susana Rojo y Luis Pereyra.

“Decarissimo” fue la segunda pieza del programa de Mi Buenos Aires Querido, con la que se mantuvo el ritmo con el que comenzó el especial: piezas instrumentales (la verdadera manifestación de las herramientas musicales).
Luego vino el rompimiento. “Quejas del Bandoneón” fue el momento para que los bailarines salieran con ímpetu por detrás de la puertas. Ellos se impusieron en el escenario para hacer sentir el tango, a través de aquella danza sinuosamente violenta e irrefrenable.
Pronto, la pareja abandonó las tablas, y se dio pie a una nueva ejecución: “Responso”. Pero luego regresó Susana Rojo y Luis Pereyra para interpretar mediante su baile a “Nocturna”.

Buenos Aires

Y posteriormente vino al frente Hugo Marcel, una voz que comenzó a desarrollarse desde los 14 años. Este reconocido intérprete argentino recreó el ambiente del viejo Buenos Aires, con Gardel, Greco, Magaldi, y Piazzolla, cantando en los bares.
Marcel interpretó “Gricel” (obra de 1942), “Los Mareados” (1942-1950), y “La Mariposa”. El público aplaudió hasta alcanzar la ovación.

El cantante permitió que el piano y violín se conjugaran exclusivamente para las piezas “Mini Pinsón” y “Fuimos”. Y así vino después “La Cumparsita” y “Adiós Nonimo”.
Y la recta final se estableció con “Ojos Negros”, “Verano Porteño”, “Quién Hubiera Dicho”, “A Media Luz”, y una selección de las obras “Mi Buenos Aires Querido”, “El Día Que Me Quieras”, y “Caminito”. Después, el público le rindió un homenaje al grupo de artistas con una intensa ovación.

 

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