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Carlos Saúl Menem:
Odiado por unos, admirado por otros

La imagen de Menem aquí está asociada a la forma cómo encaró la crisis financiera y política que encontró al iniciar su gobierno de 10 años: Estabilizó la economía reduciendo la inflación a un dígito, y creó condiciones para la inversión y crecimiento, según un comentario del Banco Mundial de 1996

WASHINGTON
AP.--
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com

Buenos Aires y Washington pueden no tener mucho en común, pero en estos días comparten la novelería por las actividades y propósitos de una figura mutuamente familiar: Carlos Saúl Menem.Foto AP

Buenos Aires y Washington pueden no tener mucho en común, pero en estos días comparten la novelería por las actividades y propósitos de una figura mutuamente familiar: Carlos Saúl Menem. Menem, de 75 años, en su reciente visita en la capital estadounidense hizo cosas que más de uno de la capital argentina quisiera hacer: estrechar manos de gente internacional y formular promesas que sólo corresponden a un presidente.

Pero, Menem ha dejado la presidencia hace 31 meses y han pasado desde entonces por el sillón que ocupó durante 10 años en la Casa Rosada cinco presidentes que no se han sentido cómodos gobernando a un país que Menem puso al nivel de la admiración mundial.

En Washington, como un bono en su favor, hay quienes están dispuestos a escucharlo. En Buenos Aires, como un contradictorio abono que mejora sus pretensiones de liderazgo, hay quienes políticamente quisieran lincharlo.

“Carlos Menem es un líder'', dijo Sidney Weintraub, director del programa Américas del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), un grupo de análisis de Washington que obtuvo el “privilegio'' de tenerlo como conferenciante.

Menem es recordado por Weintraub como el hombre que llevó a Argentina al nivel de aliado militar extra-OTAN, lo que significaba una garantía de seguridad continental en el flanco sur americano y “estar de buenas migas con todo y todos'' en Washington.

La otra moneda

En Buenos Aires, los recuerdos de la era Menem están para muchos, incluido el presidente Eduardo Duhalde, en los bolsillos vacíos de millones de desocupados, la casi desaparición de la clase media y el drástico aumento de la pobreza.

Incluso dentro de su Partido, el Justicialista, hay quienes no sólo detestan al ex presidente sino que niegan su propia autoridad de abanderado de una de las comunidades políticas más caudillistas de las Américas. Pero una cohorte de otros funcionarios y potenciales burócratas está dispuesto a seguirlo. Algunos de ellos están en Washington y actúan como si fueran hombres de un presidente en funciones.

En su primera salida al público después de un largo silencio por controversias judiciales, políticas y personales, Menem está dando justamente esa impresión en Washington.

La sola mención de su nombre por el ex ministro británico de Hacienda William Hague dio lugar a una ovación de los delegados de un centenar de partidos políticos del mundo que asistían el lunes a una sesión de la Unión Democrática Internacional (UDI).

Hague, miembro del Partido Conservador que presidía la sesión, se refirió a Menem como “un presidente exitoso''.
Menem sonrío ante el cumplido y pronto se puso del lado del presidente George W. Bush no sólo al coincidir como opositores de la clonación humana y defensores de las libertades civiles, sino al ofrecerle a Estados Unidos la participación argentina en la alianza internacional que lucha en Afganistán contra el terrorismo.

Menem midió así cada palabra al hablar solamente de temas internacionales. Dejó de lado toda referencia a la crisis en su país, tomándola al parecer como un acontecimiento de naturaleza doméstica y, por consiguiente, solucionable en casa.

Unas tres horas más tarde, Menem estrecharía la mano de Bush en la Casa Blanca. No fue una entrevista formal porque el presidente de Estados Unidos no recibe a ex presidentes con ese protocolo. Lo hizo como integrante de una privilegiada delegación de UDI para una cena.

Pero, muchos en Buenos Aires están todavía esperando esa misma oportunidad desde hace un tiempo.
Menem ha dado conferencias privadas a analistas de Washington con un tono que ya él mismo lo ha proclamado a una radioemisora bonaerense: “Soy uno de los pocos, sino el único, que puede sacar a la Argentina de esta crisis''.

Sus éxitos

La imagen de Menem aquí está asociada a la forma cómo encaró la crisis financiera y política que encontró al iniciar su gobierno de 10 años: Estabilizó la economía reduciendo la inflación a un dígito, y creó condiciones para la inversión y crecimiento, según un comentario del Banco Mundial de 1996.

En ese año, Menem estuvo en Washington en busca de ayuda internacional para encarar el “efecto tequila'' de la caída del peso mexicano, que interrumpió el desarrollo argentino en 1995. El Banco Mundial le giró un cheque de 500 millones de dólares para que mantuviera su programa de reformas en “continuo avance''.

Desde enero, en que Argentina se declaró en incapacidad de pagar sus compromisos de deuda externa, el país no ha recibido un solo centavo de dinero fresco de la comunidad internacional y está bajo presión del FMI para un acuerdo de buenas intenciones.

Pero, en Washington hay también quienes recuerdan que Menem dejó una economía fuertemente indexada al dólar, y un país acosado con una deuda fiscal de 10.000 millones de dólares y fuera de competitividad en los mercados mundiales.

“Las compuertas que contenían el embalse no resistieron la más mínima apertura'' de Fernando de la Rúa, el presidente sucesor, dijo un economista del Banco Mundial hablando bajo condición de anonimato.
De la Rúa, un opositor de Menem, renunció al cargo y arrastró a tres presidentes más con él en un lapso de 14 días.

De la Sota lo enfrentará

El presidente argentino Eduardo Duhalde consiguió finalmente que uno de sus hombres enfrente al ex mandatario Carlos Menem en las internas partidarias del peronismo con vistas a las elecciones de marzo de 2003.

Tras varios días de dudas y dilaciones, el gobernador de la central provincia de Córdoba, José Manuel De la Sota, decidió el sábado lanzarse a la carrera electoral.

“He decidido aceptar el desafío. Voy a participar como candidato a presidente de la nación en las elecciones a presidente de mi partido'', dijo De la Sota durante un mensaje televisado que brindó en la sede del gobierno provincial acompañado por su familia.

El mandatario cordobés deberá competir en las internas del Partido Justicialista (peronista) contra el dos veces presidente Menem, el ex gobernador de San Luis y presidente por apenas una semana en diciembre, Adolfo Rodríguez Saá, y el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero.

Piden prudencia a candidatos

El jefe de Estado argentino, Eduardo Duhalde, llamó hoy a los precandidatos presidenciales a ser más prudentes durante la campaña electoral y a no realizar denuncias sin fundamentos, como las lanzadas sobre un posible magnicidio.

"La campaña electoral ya ha comenzado y hay que pedirle a los candidatos que sean más prudentes, muy, muy prudentes en momentos en que el hombre común esta amenazado por tanta inseguridad, hacen denuncias sin fundamentos y sin dar pruebas", afirmó Duhalde durante su programa "Conversando con el presidente" en radio Nacional.

"Esto no debe ser parte de la campaña, ya hay mucha violencia en la Argentina", advirtió.
El mandatario hizo así referencia a las denuncias realizadas en los últimos días por los precandidatos presidenciales peronistas Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner, quienes alertaron sobre la posibilidad de que los postulantes a los comicios anticipados de 2003 pudieran sufrir un atentado.

Duhalde recomendó a los aspirantes a la Casa Rosada tener "mucho cuidado" porque "la realidad de la Argentina de la crisis" muestra casos como el sucedido en la noche del viernes, cuando tres jóvenes tomaron a cerca de 20 personas como rehenes al frustrarse un asalto a un supermercado.

Consideró en tanto que los ataques a la residencia de un diputado nacional menemista en la norteña provincia de Santiago del Estero fueron "un hecho aislado", pese a que la víctima denunció ser objeto de una pelea interna en el peronismo.

 

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