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Otro
punto de vista
El
problema con el anillo periférico de San Salvador
Diego Salcedo Moore
Editorial
editorial@elsalvador.com
Al
analizar la conveniencia de una inversión de tal magnitud,
es importante considerar su costo de oportunidad, es decir, lo que
se deja de hacer con dichos recursos
Tal y como está planteado por la Comisión Nacional
de Desarrollo en las Acciones Iniciales del Plan de Nación
(1999), el problema fundamental de nuestro país es
haber mantenido una distorsión histórica grave y profunda:
territorios enteros, vastos segmentos poblacionales e importantes
sectores económicos han permanecido ignorados y excluidos
de las decisiones y de los beneficios del desarrollo. Adicionalmente,
en su reciente visita al país, el gurú de la competitividad
Michael Porter afirmó que los retos principales del país
para mejorar su desarrollo son aumentar la inversión nacional
en educación e investigación científica, así
como disminuir la excesiva concentración de la riqueza nacional.
En este contexto, sin embargo, el gobierno del presidente Flores
ha planteado la millonaria inversión en el anillo periférico
del área metropolitana de San Salvador como una prioridad
nacional, iniciando ya la construcción de las interconexiones
del proyecto en los municipios de Apopa, Ciudad Delgado, Mejicanos
y Nejapa, con los fondos patrimoniales provenientes de la privatización
de ANTEL (FANTEL).
Al analizar la conveniencia de una inversión de tal magnitud,
es importante considerar su costo de oportunidad, es decir, lo que
se deja de hacer con dichos recursos. Por lo tanto, como ciudadanos
debemos preguntarnos: ¿cuál es el problema que el
gobierno busca resolver al invertir nuestros escasos recursos en
el anillo periférico de San Salvador? Ciertamente, no es
el problema fundamental de la marginación territorial y social
de una gran parte de los salvadoreños, ya que al plantear
una inversión pública de cientos de millones de dólares
en la capital, repite los patrones históricos de nuestro
subdesarrollo, al continuar la excesiva centralización y
concentración del desarrollo y de la riqueza nacional en
el área metropolitana de San Salvador.
Tampoco es el problema de la baja competitividad del país
por la falta de inversión nacional en investigación
científica, ya que, por el contrario, para el proyecto del
anillo periférico, el gobierno no ha realizado un adecuado
estudio de impacto ambiental, que contenga toda la información
técnica y científica necesaria para evaluar su viabilidad
ambiental. Esto es especialmente preocupante dado que el proyecto
pasa por importantes áreas naturales de recarga hídrica,
así como por zonas de alto riesgo sísmico, volcánico
y de deslaves.
Entonces, ¿cuál es el problema tan importante que
se debe resolver y que justifique seguir concentrando la inversión
pública en infraestructura para el área metropolitana
de San Salvador, aparentemente incluso a costa del equilibrio ambiental
de la misma área? Según el Estudio de Factibilidad
Técnica-Económica y Diseño Geométrico
Final del Anillo Periférico del Área Metropolitana
de San Salvador, elaborado por la empresa consultora DelCan
para el gobierno, el problema que se busca resolver es el del congestionamiento
del tránsito vehicular en el área metropolitana de
San Salvador, lo cual generaría ahorros económicos
significativos por la reducción de los tiempos de viaje y
consumo de gasolina de los citadinos.
Sin embargo, esto se está planteando en un momento en el
que la experiencia internacional ha demostrado que la construcción
de anillos e infraestructura vial, en general, puede solucionar
los problemas de congestionamiento en el corto plazo, pero los agrava
en el mediano y largo plazo, ya que incentiva el uso del automóvil
particular en vez del transporte colectivo. De hecho, importantes
ciudades europeas y americanas como París y Chicago han detenido
la construcción de dicho tipo de obras y se han inclinado
por proyectos de mejoramiento del transporte colectivo.
El mismo estudio de factibilidad del anillo periférico plantea
que su viabilidad técnica y económica depende de la
entrada en funcionamiento de un nuevo sistema público de
transporte colectivo, para el que actualmente no existe financiamiento
disponible.
Finalmente, los que conocen los antecedentes de los estudios del
Metro Plan 80, el Plan Maestro de Desarrollo Urbano (PLAMADUR) y
del Plan Maestro de Transporte, hechos para el área metropolitana,
sabrán que el trazo actual del anillo periférico no
concuerda con lo plasmado en dichos documentos. De hecho, desde
el Metro Plan 80, la principal alternativa planteada no ha sido
la de un anillo periférico, sino el de una media-luna o by-pass
que circunde el área metropolitana por el lado norte del
volcán de San Salvador (al norte de Apopa y Nejapa), evitando
de esta forma que el tránsito de paso entre a la ciudad.
Dado que la experiencia internacional y los mismos estudios técnicos
nacionales no concuerdan con el planteamiento del anillo periférico
como una solución para el tránsito, esperemos que
el gobierno pueda reevaluar la conveniencia y prioridad de dicha
inversión.
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