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Palabras
El
hombre del futuro
Carlos Balaguer
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Muy
pronto habrá ya pasado y nunca podrá volver a presentarse.
¿Cómo será el hombre del futuro? Los griegos
presintieron tantas cosas cuando se hicieron esta pregunta, a tal
punto que Horacio en sus obras escribía: Evita indagar
lo que será el mañana.
Entonces, no estábamos nosotros, nuestra civilización
en el mundo. El poeta latino nunca nos conocería, no sabría
de nuestra soledad, de nuestras guerras, de nuestros gases nucleares
capaces de borrarlo todo de un soplo... de nuestra gran imposibilidad
de llegar hasta Dios.
Séneca, por su parte, creía que el alma que se inquietaba
por el porvenir era grandemente desgraciada. Que nadie debía
prometerse nada de ese día azul y solitario que vendrá.
Nada muere, sino simplemente se transforma. Esta ley de la materia,
de que nada se convierte en una diferente manifestación,
fue intuida por los mismos filósofos de aquella cultura,
muy lejana en el tiempo, pero con base en la cual nuestro pensamiento
se ha desarrollado durante miles de años...
Si en un par de años cambia el corazón humano y encontramos
que aquel que nos amó es diferente, que aquellos que fuimos
no se pueden repetir... ¿cómo no habremos de cambiar
al pensar en miles de años que vendrán?
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