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Natural
y exquisito
Tres
horas de excelente ejecución de buen Jazz, dejaron plasmado
en La Luna, Casa y Arte, el talento de Ricky Loza y sus invitados
Orestes Membreño
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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A mediados del 99, Pashpak
se apasionaba tocando covers de sus grandes influenciadores
musicales, uno de ellos Deftones. Entonces los conciertos se
caracterizaban por la fidelidad a la pieza original de una banda
extranjera.
Foto EDH / Orestes Membreño |
El lugar, Café Bar La Luna Casa y Arte; la hora, 10:00 p.m.;
el ambiente cómodo, la luz suave, velas en el centro de las
mesas; las bebidas, desde una draft hasta un escocés
en las rocas, sostenían una emoción que esperaba salir
desde muy adentro, al momento de escuchar la primera nota de los
instrumentos musicales.
El maestro Ricky Loza presentaba una vez más su Festival
de Jazz, que contó con una buena asistencia, gracias a los
antecedentes que colocan al festival como uno de los más
esperados del año.
Los asistentes el jueves al recinto del Jazz por excelencia,
tuvieron la oportunidad de disfrutar de las magníficas ejecuciones
de los músicos invitados por Loza, quienes interpretaron
melodías en las diferentes corrientes del Jazz.
Asimismo, la presentación de la vocalista Kathy Lyon (Estados
Unidos), le dio un toque fino al concierto gracias a su especial
tono de voz y a los arreglos de canciones conocidas, adaptadas a
un género musical, que como el Jazz, permite la improvisación
y la mezcla.
Así, las tonadas de Blues, Smooth Jazz, Jazz Contemporáneo,
Romantic Jazz, Bossa Nova y otros, sonaron agradables al oído
y al gusto del más exigente, con las ejecuciones de la chilena
Patricia Zárate en el saxo, Glenn Douglas (USA) con el piano,
Dave Marsh (USA) en el bajo, complementados por los salvadoreños
Ernesto Buitrago en las congas y el maestro Ricky Loza en la batería.
Al escuchar temas de reconocidos jazzistas -George Duke, Ray Barreto,
Stanley Clark, entre otros - ejecutadas por excelentes músicos
o cantadas por la preciosa voz de Kathy Lyon, dejaron a todos satisfechos
luego de tres horas de buena música.
Una necesidad
Ricky Loza confesó que en el principio hacer el festival
era nada más un pretexto para venirse de vacaciones a El
Salvador -reside en Washington D.C.- pero al ver la enorme aceptación,
siente ahora el compromiso de hacer el festival.
Lo anterior se ha dado en el sentido de que Loza ha descubierto,
cada vez que monta el festival, que los adeptos al Jazz crecen año
con año, y es así que su intención es de hacer
crecer el gusto por un género musical que ha dado pasos lentos
pero seguros en las preferencias de los salvadoreños.
Nosotros somos locos en tratar de meter esta música,
pero dentro de los locos quizá estamos entre los inteligentes,
esta es como una semillita que ya va germinando en el gusto de la
gente salvadoreña, dijo emocionado, Loza.
Y vaya que es así. El festival, luego de finalizar sus audiciones
en San Salvador, se traslada a Guatemala. Lo que empezó con
una semana se alarga una más.
Si Usted se perdió el concierto del pasado jueves, el concierto
se repite esta noche, en La Luna, Casa y Arte.
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