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De
fiesta
Celebran 15o. aniversario de centro de rehabilitación de
inválidos
San
Miguel. El Centro de Rehabilitación de Inválidos de
Oriente (CRIOR) celebró el Décimo Quinto aniversario
de prestar servicio a personas con discapacidades
Evelyn Granados
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Ayer fue celebrado el Décimo Quinto aniversario del Centro
de Rehabilitación de Inválidos en Oriente (CRIOR).
Éste fue fundado el 13 de Julio de 1987, y su atención
se ha especializado en áreas de ortopedia, para tratar a
pacientes que sufren de algún tipo de discapacidad.
Nacimos hace 15 años. Ahora estamos atendiendo alrededor
de 800 pacientes mensuales y el número va en aumento, el
tratamiento que reciben las personas garantiza que puedan tener
una vida normal, opinó el doctor Francisco Flores,
director del CRIOR en San Miguel.
De los 800 pacientes, un 40 por ciento lo constituyen menores de
edad, el otro 60 por ciento es de jóvenes y adultos. Todos
reciben atención especializada, según su discapacidad,
y de esta manera pueden integrarse a la sociedad y valerse por sí
mismos.
Nosotros los preparamos no sólo física sino
también sicológicamente, para que se enfrenten a la
vida, la mayor de las dificultades que tiene el discapacitado es
la poca apertura de los demás para considerarlos como personas
normales que de hecho lo son, opinó Esther Maldonado,
sicóloga del ISRI.
Según las autoridades médicas del Centro de Rehabilitación
de Inválidos en Oriente, el problema no es la discapacidad
del paciente, sino cómo lo reciben en la sociedad. Algunas
empresas no tienen apertura de empleo para ellos. Los discapacitados
incluso asisten a talleres vocacionales donde aprenden a realizar
ciertos trabajos, sin embargo la mayoría no trabaja.
Tenemos necesidad de trabajar y eso para nosotros es importante,
ya que muchos trabajos los podemos hacer opinó María
Argueta, paciente del CRIOR.
Hasta la fecha existen dos problemas para el CRIOR: muchos pacientes
no asisten a sus tratamientos por falta de dinero y residen en lugares
alejados del centro, y el transporte que se les brinda de manera
gratuita a algunos no alcanza a cubrir la demanda.
También dentro del centro no existen talleres vocacionales
y es difícil ubicar a los pacientes en programas de otras
instituciones para ser capacitados en algo de beneficio. Esto repercute
en que las personas con discapacidad, muchas veces se desaniman
y prefieren retirarse.
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