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Comentario
de la semana
Atípica semana
Eduardo Torres*
Editorial
El Diario de Hoy
eduardo@elsalvador.com
Emociones
diversas experimentamos este pasado jueves quienes con sensación
de impotencia observamos cómo las llamas consumían
las modernas, nuevas y eficientes instalaciones de Canal 4.
Situaciones de este tipo, más allá del impacto inicial
y de dar gracias a Dios porque no hubo desgracias personales que
lamentar entre el personal del Canal, los cuerpos de servicio y
particulares que lucharon contra el siniestro, son las que inducen
a profundizar en la reflexión personal, empresarial, nacional
y global.
La atípica semana inició con una noticia terrible:
la muerte de la niña Daniela Maritza Coto a manos de despiadados
asaltantes en la localidad de Chiquimulilla, Guatemala.
Acercándose las vacaciones agostinas, debo decirlo, hasta
cuándo vamos a seguir siendo víctimas los salvadoreños
de estas impunes bandas, que armadas hasta los dientes, continúan
operando y haciéndonos blanco en territorio del hermano país.
Me duele decirlo, pero no hubiese pasado de fría estadística
policial-judicial guatemalteca el intento de asalto a la familia
Coto Guerra y el asesinato de la niña como resultado de ello,
si no hubiese surgido de ahí una tragedia todavía
peor: la caída del helicóptero de la FAES en que eran
trasladados los restos mortales.
La caída de la nave, con la consiguiente muerte de siete
personas más, entre los demás miembros de la desventurada
familia y la tripulación militar de la aeronave, se convirtió
en tragedia nacional de gran envergadura.
Se agradecen las condolencias del presidente guatemalteco Alfonso
Portillo, pero las investigaciones que sobre estas bandas criminales
se ofrecen en Guatemala nunca prosperan y los patrullajes para
dar seguridad a nuestros connacionales se vuelven
una especie de caricatura de temporada turística alta.
Loor al teniente coronel Hugo Orestes Vásquez Peñate,
teniente Fredy Jeovanni Díaz, cabo enfermero José
Manuel Trinidad y aeromecánico Rolando Farfán Reyes,
héroes que ofrendaron su vida en tan humanitaria misión.
Que descansen también en paz quienes en vida integraron la
familia Coto Reyes.
Para el miércoles por la tarde, tremendo incendio fue el
que se desató en la fábrica de pinturas Vickza, en
Santa Elena. Tiempos hacía que no veíamos incendios
como éste en una zona industrial de nuestro país;
se les desea un pronto y total restablecimiento de actividades.
Solidaridad y responsabilidad
Al final de una semana en la cual abundante material había
recopilado quien esto escribe para dedicar esta columna a la dramática
situación política que se sufre en Venezuela, exteriorizando
impresiones sobre la única oportunidad que en persona he
tenido para escuchar a Hugo Chávez en el marco de una
reunión en octubre de 2000 en la sede de la Fundación
Carter y a raíz del fracaso de la misión del
ex presidente estadounidense, nos llegó el incendio del jueves.
Y digo nos llegó, haciendo eco del sentir solidario de la
gente expresado en miles de llamadas telefónicas, cartas,
telegramas, correos electrónicos, etcétera. Definitivamente,
Canal 4, el Canal del Deporte en El Salvador, con sus programas
en vivo (noticias, espectáculos, opinión), series
y novelas, forma parte importante del patrimonio nacional.
Esa fuerza moral del sentido de pertenencia, de sabernos parte del
sentir salvadoreño, de que somos una empresa de propiedad
privada, pero que por ser medio de comunicación social realizamos
a su vez una función pública, fue la que unificó
aún más a la gran familia de Telecorporación
Salvadoreña (TCS), canales 2, 4 y 6, permitiéndonos
tener al aire el Canal 4 pocas horas después del siniestro.
Al reiterar la prioridad número uno para nosotros, tal como
expresó nuestro presidente, que es no haber tenido víctimas
entre nuestro personal, y en el de los cuerpos de socorro y voluntarios
que lucharon contra la destrucción de las llamas, es hermoso
agradecer gestos de solidaridad, de indoblegable espíritu,
de salvadoreñidad vividos durante las últimas treinta
y seis horas.
Pero también se vuelve oportuno reiterar el compromiso y
la responsabilidad que conlleva, el enrosque diario que cada quien
realiza con su respectiva audiencia. Lindísima es la labor
en los medios de comunicación, desde donde se puede y se
debe prestar un verdadero servicio, ¡en beneficio de El Salvador!
*Licenciado en Ciencias Jurídicas
y columnista de EL DIARIO DE HOY.
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