
ECONOMíA PETROLERA
Seguridad internacional petrolera
La mayor preocupación después de los incidentes
del 11 de septiembre en el ámbito petrolero es la seguridad
internacional del crudo.
Blanca Hernández, MA
El Diario de Hoy
bhmonitoreo@lycos.com
Aún antes de esta fecha ya circulaba esta preocupación
en los debates energéticos en los Estados Unidos.
El término seguridad internacional petrolera se compone
de dos aspectos principales, que son el poder con respecto al mercado
que ejercen los exportadores internacionales del crudo y su capacidad
de incrementar los precios.
Segundo, los problemas macroeconómicos generados por la
variabilidad del precio del petróleo.
Con respecto al primer problema podemos citar el recorte en la producción
que desde principios de este año ha tenido la OPEP. Debido
a esta política de recorte, cuya finalidad ha sido la de
incrementar las ganancias de los países petroleros miembros
de dicha organización, a causa de una disminución
mundial en la demanda de crudo y la consecuente baja en los precios
del mismo en los mercados internacionales.
Países como Estados Unidos que son, no sólo importadores
sino también exportadores de crudo, poseen una tarifa sobre
petróleo de importación para proteger a su industria
petrolera de la competencia con precios más bajos que vienen
del exterior. Desgraciadamente los que no se benefician con esto
son los consumidores. Sin embargo, este es el caso de un país
que posee petróleo propio. En el caso de El Salvador, que
únicamente lo importamos, dicho arancel no procede.
Problemas por la inestabilidad del precio
El segundo problema planteado con respecto a la seguridad internacional
petrolera, son los problemas macroeconómicos resultantes
de la inestabilidad del precio del mismo. Los cambios constantes
o fluctuaciones en el precio de este rubro se denominan shocks.
El problema resulta cuando a estos shocks los acompañan
la inflación y la desaceleración económica.
Los mismos se deben a reducciones en la oferta por parte de los
exportadores, tales como los de la OPEP.
Otro factor que contribuye a que se den es por una demanda sumamente
alta, o viceversa. Lo importante es comprender que esta fluctuación
trae consigo consecuencias macroeconómicas más allá
de un incremento en precios. Estaríamos hablando de un efecto
multiplicador.
Es claro que la economía en su totalidad experimenta costos
de ajuste a medida que tanto productores como consumidores tratan
de responder a las variaciones en los precios.
Debemos entender que resolver el primer problema no está
a nuestro alcance, pero disminuir las consecuencias del segundo
si lo está. No es con un mercado regulado que beneficiaremos
al consumidor, ni lo es con regulaciones que beneficien a un pequeño
sector dentro del mercado.
Sin embargo, cuando hay descontento, los políticos reciben
presiones por parte de grupos con intereses específicos para
que hagan algo.
Esperamos que nuestros políticos se informen objetivamente
del funcionamiento del mercado petrolero nacional e internacional
para que sus decisiones beneficien a quienes realmente deban de
beneficiar, a nosotros los consumidores.
La mejor manera de hacerlo es mediante una Ley de Libre Competencia
que haga justicia al mandato de la Constitución.
La regulación sólo trae cargas adicionales y en muchas
ocasiones corrupción que no benefician a las mayorías
a través del tiempo.
En la mayoría de países desarrollados y en vías
de desarrollo se ha comprendido que el mercado que mejor funciona
es el que se regula a sí mismo.
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