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Detienen a implicados en matanza en México
Un hombre que se escondió entre los cadáveres y
logró escapar podría identificar a los autores de
la masacre de los 26 campesinos en Oaxaca
Santiago Xochiltepec, México
Reuters.
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mujeres y niños emitían el domingo llantos estremecedores
mientras recorrían ensangrentados ataúdes para encontrar
a sus familiares, entre los restos de 26 víctimas de una
masacre causada por una añeja disputa de tierra en la sierra
sur de México.
Habitantes de Santiago Xochiltepec, un pueblo de unas 800 personas
incrustado en las montañas del estado de Oaxaca, culparon
a sus vecinos del municipio de Santo Domingo Teojomulco de asesinar
el viernes a 26 niños y hombres, de entre 14 y 66 años,
mientras regresaban de su trabajo en un aserradero.
"Queremos justicia porque son muchos cuerpos", dijo Adelina
Gutiérrez, una niña de 17 años que perdió
a su marido de apenas 24 años en la masacre.
La policía dijo el domingo que 16 personas de Santo Domingo
Teojomulco fueron detenidas por su participación en la matanza
y trasladadas a la capital de Oaxaca y sólo hubo seis sobrevivientes.
Acto de barbarie
De acuerdo con las autoridades, las víctimas regresaban a
su pueblo a bordo de un camión de volquete que se tuvo que
detener debido a un bloqueo de piedras y troncos, en el camino de
una polvorienta carretera que conecta a esta región con el
resto del estado.
Cuando el camión se detuvo, un grupo de hombres abrió
fuego con rifles automáticos, escopetas y pistolas contra
los pasajeros. Tras la ráfaga de disparos, los asesinos forzaron
al chófer a levantar la caja del camión y los cuerpos
de hombres vivos y muertos cayeron a la terracería.
Los criminales hicieron algunos disparos más para verificar
que su obra estaba concluida. Sin embargo, un hombre que se escondió
entre los cadáveres logró escapar, relataron habitantes
del pueblo.
El chófer y su hijo salieron ilesos debido a que eran de
otro pueblo, según las autoridades.
La sangre y algunos mechones de cabello aún se podían
ver el domingo en el sitio de la masacre, conocido como Agua Fría.
"Ahora me quedé solita. Me voy a morir de hambre",
dijo llorando Jacinta López, una viuda que perdió
a su hijo de 19 años.
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