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Rizos
y enredos de juventud
¿Qué
hora es...?
Por Keneth Menjívar
Editorial
El Diario de Hoy
kenethmenjivar@hotmail.com
Siempre
dije que no usaría llavero... y hoy tengo más de uno.
Ademásde eso, he comenzado a darme cuenta que cuando voy
a la playa prefiero la hamaca a la piscina, y si se trata de leer
el periódico le doy más importancia a las noticias
que a las caricaturas.
Cuando se trata de escoger entre manejar el vehículo o
ir de pasajero, escojo lo segundo. ¿Qué me está
pasando? Es la pregunta que me formulo últimamente al ver
que ya estoy agarrando mañas de viejito.
El inescrutable paso del tiempo, sin lugar a dudas, está
haciendo de las suyas en mi vida, haciéndome conciencia de
que definitivamente el tiempo vuela
Desde el colegio hasta la actualidad
Aún recuerdo como si fuera ayer, el día en que me
gradué del colegio. Eso fue en mil novecientos noventa y
dos (puedo imaginar tu cara y tu boca diciendo uhhhh...). Hace un
par de semanas tuve el privilegio de encontrarme a una compañera
de la promo, la cual me mencionó muy efusivamente
la fantástica idea de celebrar a lo grande los 10 años
de egresados del colegio. Luego de finalizada la platica, caí
en la cuenta de que ya había pasado todo ese tiempo y lo
peor era que ¡ni siquiera lo había sentido! Era como
que ayer había recibido mi título de bachiller y hoy
me
despertaba ¡con 10 años de más! Lo cual provocó
que otra serie de preguntas viniera a mi agitada mente: ¿a
dónde se fueron todos esos años? ¿los aproveché
o no?
Risa en lugar de lágrimas
Todo ser humano, no importando si es rico o pobre, guapo o feo,
alto o bajo, gordo o flaco, rubio o moreno, etc., tiene la misma
cantidad de tiempo en su cuenta de banco personal. Las personas
exitosas son aquellas que saben sacarle provecho a cada segundo
de la vida, haciendo lo que se debe hacer en el tiempo en el que
se debe de hacer. Si estás en el colegio o en la U,
tengo buenas noticias para vos: Este es el tiempo de estudiar, no
de vagar. Nunca más en la vida tendrás el privilegio
de tener tantas horas para pasar inyectándole conocimiento
a tu cerebro, por lo tanto ¡aprovéchalo!
Este es el tiempo de sembrar, para luego cosechar; es el tiempo
de invertir, para luego obtener toda la ganancia más los
intereses.
Espero que dentro de diez años, cuando te des cuenta que
preferís ver un partido de fútbol por la tele en vez
de ir al estadio, y veas que el tiempo ha volado podás
mirar hacia atrás con una sonrisa, en vez de llanto, por
haber sabido aprovechar los años que Dios te regaló.
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