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Tomando
la palabra
La
F.A. en mantenimiento de paz
Marcial Vela Ramos*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esta nueva y ambiciosa concepción plantea de forma general
tres aspectos que deberán ser objeto de debate: De carácter
político, económico y militar
La inestabilidad política, económica y social, los
extremismos religiosos, la presión demográfica, las
tensiones étnicas y nacionalistas, los problemas medioambientales,
entre otros, son amenazas que determinan la paz y el escenario mundial
ante la desaparición de la bipolaridad.
Las fuerzas armadas constituyen el eje principal en las actividades
de la ONU en su más importante cometido: Salvaguardar la
paz y seguridad internacional. A partir de 1989, florecieron en
el mundo 82 conflictos, de los cuales 79 eran virtualmente guerras
civiles y sólo tres tenían carácter interestatal,
entre el más relevante, el caso de Bosnia. El mantenimiento
de la paz es el principal objetivo de las Naciones Unidas, ya que
con ello ayudan a controlar los conflictos que amenazan la paz y
seguridad mundial, mientras se encuentran soluciones políticas
duraderas.
¿Cómo la ONU acude a mantener la paz y seguridad ante
una crisis y cómo la resuelven? La Organización se
ha visto facultada a utilizar las provisiones contempladas en el
capítulo VII de la Carta para la Ejecución de las
Operaciones de Mantenimiento de Paz (OMP). Se entiende el despliegue
de una presencia de las Naciones Unidas en el terreno, hasta ahora
con el consentimiento de todas las partes interesadas y, como norma,
con la participación de personal militar o policial de las
Naciones Unidas y, frecuentemente, también de personal civil.
Las actividades de mantenimiento de paz constituyen una técnica
que aumenta las posibilidades de prevenir los conflictos y establecer
la paz (Boutros Ghali. Un programa de paz). La inserción
del Estado en un sistema mundial produce necesidades de participación
y responsabilidades que, en general, se canalizan a través
de las Naciones Unidas, de la cual El Salvador es miembro pleno
desde su fundación.
En ese contexto, con oficiales altamente capacitados, participa
en forma limitada, como observador militar, en este tipo de operaciones
en el Sahara Occidental, Kuwait y en Centroamérica con el
programa de desminado, lo que de alguna manera le permite proyectarse
en la comunidad internacional.
En la actualidad se vive un nuevo período en el que se impone
progresivamente una nueva concepción sobre la respuesta que
la comunidad internacional puede dar a la hora de prevenir y controlar
conflictos. El término anglosajón peacekeeping
operations, que ganó general aceptación en la
década de los 70, está siendo sustituido por el más
amplio de Operaciones de Mantenimiento de Paz, atendiendo
a estas nuevas realidades, en donde el carácter multifuncional
que adquieren las misiones está estrechamente ligado con
los contingentes militares y las organizaciones civiles.
Esta nueva y ambiciosa concepción plantea de forma general
tres aspectos que deberán ser objeto de debate: De carácter
político, económico y militar. En la actualidad, en
el seno de la ONU se discute la propuesta del Secretario General
de establecer en un futuro las llamadas Standby forces
(fuerzas en espera, a orden), concepto no suficientemente matizado
por el momento, pero que contempla la posibilidad de desarrollar
un sistema de fuerzas de despliegue rápido a disposición
del Secretario General. Se tendrían así identificadas
las unidades y los apoyos que los países miembros quisieran
voluntariamente proporcionar a las Naciones Unidas para el cumplimiento
de las misiones.
Mientras no sea necesario su empleo, estas fuerzas permanecerían
bajo control nacional, en su país de procedencia. El Salvador
debe tener la voluntad política de participar en OMP propiciadas
por la ONU, considerando que la mantención y la promoción
de la paz mundial constituyen uno de los objetivos de nuestra política
exterior.
Diversas fuerzas armadas latinoamericanas han incorporado las OMP
como un papel complementario dentro de su doctrina de defensa; la
Fuerza Armada de El Salvador lo señala como uno de los objetivos
fundamentales de la defensa nacional, de manera explícita
en la Constitución de la República, y otros que se
infieren de los tratados y convenios internacionales que orientan
a la política de defensa.
La participación activa en las OMP de la ONU rendirá
beneficios regionales e internacionales a El Salvador, esto puede
incluir concesiones políticas y/o económicas de parte
de la comunidad internacional. En el ámbito militar, la institución
armada estaría en la posibilidad de aportar una unidad de
aproximadamente 150 elementos (equivalentes a una compañía
de infantería) si se le diera la oportunidad, con ello se
adquiriría una buena experiencia por el ambiente operacional
complicado, pero con la oportunidad de trabajar con otros ejércitos
y apreciar sus capacidades, así como las propias; experimentar
otras culturas y costumbres que le permitan apreciar la importancia
de las Naciones Unidas y sus OMP.
¿Quién proporcionaría los recursos para que
este tipo de apoyo sea efectivo? Si es a pedido de Naciones Unidas,
será la que deberá asumir los costos. Las prestaciones
sociales de los miembros estarían bajo el régimen
administrativo de la Fuerza Armada para tal cometido. La participación
de El Salvador en las OMP es una situación en la que no es
posible perder, sino que permitirá al gobierno nacional desempeñar
un papel más relevante en el campo internacional, como partícipes
de un mundo pos Guerra Fría, crecientemente interdependiente.
La decisión final sobre el envío de fuerzas salvadoreñas
a una OMP la adoptará el Presidente de la República
-tomando en consideración el informe conjunto que presenten
los Ministros de Defensa y Relaciones Exteriores-con el acuerdo
de la Asamblea Legislativa.
*Cnel. ® y licenciado en Ciencias
Políticas.
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