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Palabras
El
claro sol de la vida
Carlos Balaguer
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@istmania.com
Cuando
la conocí, hacía un sol tan claro como la vida. Entraba
un funeral con su cortejo de seres oscuros.
Ella era de los últimos de la fila, me vio a los ojos intensamente
y se perdió de vista. Después regresé al lugar
y la encontré ahí sola, como un ángel escapado
de la piedra, sin sitio en el mundo.
La veía todas las tardes. Aquel día fue diferente.
Me dejó un papel escrito en la ventana: Te espero.
Necesito verte. No faltes por nada del mundo. Cuando encontré
el mensaje era de noche.
Entonces la busqué por las veredas de aquel jardín
de ángeles de piedra. Fui hasta ella, pero no. Era tan sólo
un horrible ángel con las alas rotas que se le parecía.
Entonces llegó repentina a mi lado y se abrazó fuerte
a mí. ¡Oh sombras huérfanas que se buscaban
en la noche! Yo también estaba a la orilla de un mundo sin
mí. El claro sol de la vida nos había dejado.
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