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El
Salvador en perspectiva
Pobreza: problema universal
Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
mrelsalv@cyt.net
No
debemos olvidar la otra cuna del mundo moderno, la oriental, aunque
poco le debemos en la evolución de la industria y el comercio
(Segunda parte)
Pobreza es un concepto relativamente moderno. Carecer de medios
para sobrevivir le ha tocado a una parte de todas las civilizaciones,
pero en muy pocas lo han considerado una responsabilidad social
o política. En la antigüedad, los estados, naciones
o grupos de individuos estaban organizados para la guerra y estaban
dominados por los elementos militares, y se aceptaba la esclavitud
como una realidad de la naturaleza.
En Grecia y Roma los esclavos, en su mayoría prisioneros
de guerra, cumplían todos los oficios agrícolas, industriales
y domésticos, lo que inculcó un desprecio a toda forma
de trabajo manual y productivo. El gran Platón, en su República,
estima como poca la clase trabajadora dedicada a la producción
de lo que la sociedad necesitaba, en contraste con la casta gobernante
y militar, y afirmó que la monotonía de las labores
usuales tiende a degradar la mente, debilitar el cuerpo, y por eso
los que trabajan manualmente son incapaces de ejercer las funciones
más importantes de los ciudadanos.
Los trabajos más rudos, los romanos los dejaban a los esclavos
y a las poblaciones conquistadas. Tanto los griegos como los romanos
dejaron una rica herencia en los campos filosóficos, políticos,
arquitectónicos y de ingeniería, pero un vacío
en lo que hoy domina el mundo filosófico y político,
lo económico. No obstante, el mundo occidental tiene una
gran deuda con los antiguos griegos y romanos.
No debemos olvidar la otra cuna del mundo moderno, la oriental,
aunque poco le debemos en la evolución de la industria y
el comercio. Mas, podemos decir, definitivamente, que es al revés,
el mundo oriental está en deuda con Occidente, y nos atrevemos
a decir, precisamente, por haber descuidado hasta ayer la economía
política. Occidente introdujo la economía política
a Oriente a la fuerza, con acorazados, y ha sido en los últimos
años que han aprendido la lección, aunque algunas
veces han superado al maestro.
En el período de más de un milenio, después
del desmembramiento del Imperio Romano, Occidente entró en
la época de la superstición e ignorancia (Dark Ages)
o sea la Edad Media, en que regía el pensamiento de San Agustín,
que aceptaba que el pecado era la causa de la esclavitud y la sujeción
del hombre al hombre.
No obstante, esta época dio lugar al feudalismo, sistema
de gobierno basado en un entendimiento entre un rey o gobernante
todopoderoso que por la fuerza de las armas obligaba a sus vasallos
a la explotación de la tierra y todo lo que se producía.
Pese a lo odioso que es la sujeción del hombre al hombre
para la mentalidad moderna, el feudalismo impuso el orden y organizó
la sociedad occidental, para que resistiera las invasiones de los
musulmanes y de los bárbaros. Se consolidó la Iglesia
Católica y se expandió la agricultura y artesanía
al servicio de los caballeros de distintas órdenes, que se
ocupaban en las cruzadas para liberar la Tierra Santa.
Bajo la tutela del feudalismo, ninguna actividad económica
variada era posible. La clase que dominaba era antagónica
a la industria y despreciaba a los artesanos, aunque dependía
de ellos para sus armas y vestuarios. La vida entera de la sociedad
dependía de la agricultura, y la riqueza del señor
y amo consistía en lo que sus tierras le producían
y lo que le pagaban en cosechas sus inquilinos. Sus gastos consistían
en mantener a los que le servían. La economía de esta
época era sencilla y no conducente al progreso.
A finales de la Edad Media las raíces de la economía
política comenzaron a brotar. Las cruzadas tuvieron una influencia
decisiva en los cambios. La ausencia de los señores caballeros
dejó un vacío de poder, y el crecimiento de las ciudades
creó una burguesía que suplantó a los jefes
feudales en el manejo de las cosechas. (Continuará).
*Escritor y periodista. Columnista
de El Diario de Hoy.
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