Turismo
 
Inicio del Sitio Viernes 21 de Junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
COMUNIDAD
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
PDA
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Militar asilado se reúne con su esposa e hijos

El contralmirante del ejército venezolano, asilado en el país desde hace dos semanas, recibió ayer a su familia

Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Carlos Molina Tamayo y su esposa Narda se reunieron ayer en el Aeropuerto Internacional El Salvador. Foto: EDH/Claudia Barrientos

El oficial de la Fuerza Armada venezolana, Carlos Molina Tamayo, se reencontró ayer con su esposa Narda y sus hijos, luego de una forzada separación que los llevó hasta el destierro. Primero salió él como exiliado, hace ya 15 días.

Como cualquier viajero, sin mucha pompa ni recelos, Narda y los dos pequeños hijos llegaron ayer al mediodía al aeropuerto Internacional El Salvador, en un vuelo comercial.

Visiblemente complacido y tranquilizado por la llegada de los suyos, Molina Tamayo rehusó hablar con los periodistas que lo esperaban en una de las entradas al salón VIP de la terminal aérea. Fue ella quien escuetamente dijo: “estamos muy felices de estar aquí junto a él, con los niños”.
La esposa de Molina Tamayo expresó que las autoridades de la nación venezolana no le restringieron el trámite ni la salida de ese país.

La separación del contraalmirante con su familia inició el 25 de mayo, cuando se refugió en la residencia de Ana Palomo, encargada de negocios de El Salvador en Venezuela. Con ese encierro iniciaba un corto trajín diplomático y una difícil separación familiar.

El refugio


Molina Tamayo optó por el refugio y el exilio, al considerar que su vida peligraba en Venezuela. Él fue uno de los primeros militares que se rebeló contra el mandatario venezolano, Hugo Chávez, a inicios del año.

Por su osadía, fue dado de baja. Y cuando Pedro Carmona fue Presidente de Venezuela por un día, luego de una jornada de protestas en las que supuestamente cayó Chávez, Molina Tamayo recibió un alto cargo. La distinción duró tan poco y, desde entonces, temió por su vida.

El gobierno de El Salvador le concedió asilo diplomático. Llegó al país el 7 de junio.
Ayer prefirió la discreción y una sonrisa que compensara la falta de palabras.
“Contraalmirante, ¿cómo lo han tratado en el país?” No dijo nada en voz alta. Sólo se le acercó a su esposa y le susurró al oído “dile que excelente”.

Entonces, ella respondió: - “Estamos muy agradecidos por todo el apoyo de El Salvador. Este es un gran país”. Todos sonrieron y se perdieron en los pasillos del aeropuerto.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
   
CORREO GRATIS
Página principal de Mail
Usuario
Clave
 
¿No tienes cuenta?
Inscribete aqui!
¿No tienes cuenta?
Inscribete aqui!

 

 

s