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Su padre le negó el derecho de conocer a su madre. La arrebató de manos de su progenitora, después del alumbramiento. Vivió junto a ese hombre y su abuela. La mujer que intercedió por ella para calmar la furia de su padre. La joven tiene actualmente 22 años. Durante diez, su progenitor la agredió y violó sexualmente. Tras procrear dos niños, la ofendida se hizo de valor y decidió interponer la denuncia ante la subregional de la Fiscalía en La Unión. A tanto llegó el sujeto que privó de libertad al niño de tres años, para que la joven regresara a su lado. Cansada de las agresiones, trató de huir pero volvió para evitar que su niño sufriera un daño mayor. La mandó a trabajar a San Miguel como doméstica, después que falleció la abuela de la víctima y madre del imputado. La joven regresaba cada 15 días a entregar el dinero que ganaba en la cabecera migueleña. Incluso, laboró estando embarazada de su niña, que cuenta ya con ocho meses. Los hechos ocurrieron en la zona rural de Pasaquina, La Unión. Lo gritó a todos El sujeto fue arrestado por la Policía frente a los vecinos, que por años observaron los malos tratos que daba a su hija. El día de la detención, la joven confesó su agonía a todos los vecinos, mientras le gritaba a su progenitor que había arruinado su vida. La joven ha hecho explícito su deseo de colaborar con las
investigaciones. Pidió a las autoridades someter a sus hijos
a pruebas de ADN para comprobar la legitimidad de sus palabras.
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