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Orientaciones
familiares
Autores de decisión
Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
orientaciones.familiares@navegante.com.sv
Nuestras
reflexiones anteriores ponen de relieve que las decisiones en torno
al aborto son también expresión de poder sobre la
vida humana en gestación. Además, las decisiones en
torno al aborto implican poder sobre la vida, la salud y el cuerpo
de la mujer; y también se ejerce poder en relación
con la dignidad y la reputación de las personas involucradas.
La realidad del poder se manifiesta crudamente cuando se incluye
en el cuadro los aspectos económicos y legales sobre el aborto.
Se pueden comparar las posibilidades de las mujeres ricas y las
pobres que se han decidido por el aborto: las pudientes que tienen
recursos a su alcance para hacerlo de manera discreta y en condiciones
higiénicas, mientras que las más pobres a menudo recurren
al aborto clandestino, que pone en peligro su salud y su vida misma.
La mayoría de mujeres que mueren a consecuencia del aborto
son personas pobres que no han tenido a su alcance los medios de
protección y seguridad para llevar adelante su decisión.
En todas las controversias en torno a la legalización del
aborto este es un poderoso argumento para quienes defienden el derecho
de la mujer a decidir sobre su cuerpo y sobre el aborto.
Se señala la hipocresía de la sociedad que tiende
a ignorar el aborto de los que tienen medios económicos,
mientras discrimina cruelmente contra los pobres al no poner a su
alcance los medios legales y médicos para preservar la integridad
física y emocional de las madres.
En este sentido, los defensores de la libre opción por el
aborto también destacan que todo equivale a que terceras
personas, y el Estado mismo, tomen una decisión por adelantado
a favor del embrión y en contra de la mujer embarazada.
En la decisión en favor de la vida es necesario que la misma
sea tanto de la mujer como de la pareja en sí, en el marco
del apoyo familiar y comunitario y especialmente de la comunidad
de fe.
Se deben proveer los medios y recursos a fin de inclinar la balanza
en favor de la vida del ser humano en gestación sin abandonar
a su propia suerte a personas de escasos recursos económicos.
Las peores decisiones son siempre las que se toman en soledad.
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