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El 11 de septiembre de 2001 fue el Día de la Paz de la ONU

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La ONU, sin lugar a dudas, contribuye grandemente hacia el “nuevo orden mundial” y, con eso, hacia el venidero gobierno mundial unificado

Casi nadie lo sabe: El 11 de septiembre de 2001 fue el Día Internacional de la Paz. Tradicionalmente, el mismo es celebrado el día de la apertura de la Reunión Anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El “Día de la Paz” de este año, no obstante, pasa a la historia como el “Día del Terror”.

El 10 de septiembre de 2001, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, publicó una declaración con motivo del Día Internacional de la Paz. En la misma escribió que el 11 de septiembre de 2001 debía ser un día “en el cual se dejaran de lado las armas y los actos de violencia”. El recientemente honrado con el Premio Nobel de la Paz continuó escribiendo: “Ese día tratamos de imaginarnos un mundo que se diferencia bastante del mundo que conocemos. Nos imaginamos que todos los gobiernos prestan atención a la voluntad de la población, y que actuaban de acuerdo a ello... Queremos tener el valor, ese día, de imaginarnos un mundo sin conflictos y sin violencia...”.

Uno puede preguntarse, cuál será el rol que llegará a jugar la ONU en los tiempos venideros. El hecho es que cada vez se le dan mayores facultades, lo cual señala claramente en la dirección del “nuevo orden mundial” como la gran meta de hacer que haya paz en la Tierra. La meta es globalizar a largo alcance no solamente la economía, sino también la política. La situación política a nivel mundial de cada pueblo es analizada, evaluada y, dado el caso, condenada, como ha sucedido una y otra vez, y sigue sucediendo, con respecto a Israel.

Se ha dado gran autoridad a la ONU para combatir focos de problemas políticos. En la “Agenda 21”, firmada por más de 170 estados, la cual trata del programa de acción de la ONU para el Siglo XXI, se ve claramente que: La Asamblea General es el mecanismo interestatal de mayor rango y el órgano de mayor importancia para la toma de decisiones. Para esto es de importancia trascendente el liderazgo decidido y eficaz del Secretario General. La ONU, sin lugar a dudas, contribuye grandemente hacia el “nuevo orden mundial” y, con eso, hacia el venidero gobierno mundial unificado. Ella se ve como responsable para que haya “paz en la Tierra”. Al abrirse el primero de los sellos apocalípticos leemos: “Y miré, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (Apocalipsis 6:2).

El caballo blanco en su color indica la “pureza”, así como “justicia”, y en su figura indica el poder. Que el jinete salga venciendo podría ser una indicación de que llegará a tener un éxito de poca duración, quizás una “paz mundial” temporal. Interesantemente, la ONU se presenta a sí misma con la aspiración a “pureza”, “paz/seguridad” y “justicia”. El color de la ONU es el blanco, de modo que sus vehículos —automóviles, camiones y tanques— están pintados demostrativamente de blanco.

La ONU con su “Consejo de Seguridad mundial” y sus “conferencias de paz mundial”, ¿no podría contribuir decisivamente hacia un “nuevo orden mundial”, con la meta de crear paz, seguridad y justicia para todas las personas? Nos preguntamos cautelosamente: ¿Podría la ONU ser el caballo sobre el cual se siente la venidera figura líder a nivel de la política mundial, es decir la primera bestia de Apocalipsis 13? Si Kofi Annan, en vista del 11 de septiembre, dijo: “Nos imaginamos que todos los gobiernos presten atención a la voluntad de la población”, esta declaración nos lleva al punto de lo que dijo el Señor Jesús sobre Laodicea, la última de las iglesias mencionadas en las cartas del Apocalipsis, antes del comienzo de los acontecimientos del juicio. Justamente Laodicea significa “derecho del pueblo” o “el pueblo manda”. Pero serán justamente las actuales democracias las que elegirán al futuro gobernador del mundo.

Annan sigue diciendo: “Ese día tratamos de imaginarnos un mundo que se diferencia bastante del mundo como lo conocemos nosotros”. Casi todos sueñan sobre eso hoy en día, y también es lo que se aspira: un mundo nuevo, un orden mundial totalmente nuevo, un sistema mundial totalmente nuevo, que traiga paz, seguridad y justicia para todas las personas. Pero se quiere alcanzar esta meta sin el Dios verdadero, sin Jesucristo, sin su paz, la paz que Él consiguió en la cruz. ¿No será justamente por eso, como en una pre-visión profética, que el 11 de septiembre, pensado como “Día de la Paz”, en el cual las armas y los actos de violencia cesaran”, en el cual se trataba de imaginarse un “mundo sin conflicto y violencia”, se convirtió en el día más negro de nuestro tiempo?

En 1 Tesalonicenses 5:3 leemos: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”. De esto hemos recibido un anticipo el 11 de septiembre de 2001. Sólo Cristo puede darte vida eterna, acéptalo como tu Salvador y Señor ahora.

*Pastor

 

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