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| Peor que el 2000. Las estadísticas muestran que ese
año existían menos casos confirmados de dengue
hemorrágico que hoy. |
Otras voces. A tenor del exagerado número
de casos en el H. Bloom, la Asociación de Pediatría
alertó sobre el problema. |
Efectividad. Salud no logró llegar al invierno en las
condiciones adecuadas para enfrentar un posible brote de dengue. |
Atendiendo
a resultados trabajo fue poco efectivo
El dengue pone en jaque a Salud
Dos
semanas después de la declaración de zonas epidémicas,
la situación es cada vez más preocupante. ¿Qué
pasó con las voces que alertaron sobre esta situación?
El Diario de Hoy
servicios@elsalvador.com
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Los hospitales capitalinos
saturados, las madres desesperadas al menor signo de calentura
y, como no, unos médicos que no dan abasto, es la fiel
imagen de una emergencia que, para cada vez más especialistas,
tuvo que haber empezado hace tiempo.
Foto EDH / Felipe Ayala
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La epidemia de dengue vuelve a poner en aprietos el sistema de
salud.
Los hospitales capitalinos saturados, las madres desesperadas al
menor signo de calentura y, como no, unos médicos que no
dan abasto, es la fiel imagen de una emergencia que, para cada vez
más especialistas, tuvo que haber empezado hace tiempo.
Las explicaciones del porqué se repite esta situación
son poco claras aquí y, posiblemente, en los países
limítrofes.
Días antes de la declaración de epidemia, el especialista
del Ministerio de Salud, Rolando Hernández, señaló
que el comportamiento que estaba teniendo el dengue este año
era inusual para la época seca.
El primer menor fallecido en la segunda semana de enero y el desmedido
incremento de casos. Sólo el Hospital Bloom reportaba a mediados
de mayo más de 50 casos confirmados de fiebre hemorrágica
por dengue, resultando más que inquietante. En el 2001, en
ese período se habían registrado sólo dos casos;
y dos años antes eran la mitad, unos 25.
En ese sentido, y a sabiendas que las fumigaciones dejan cierta
tranquilidad a la población, pero no es lo más conveniente
-la acción se limita al mosquito que vuela, hace que éste
se vuelva más resistente y, además, elimina también
los enemigos propios del zancudo-, la estrategia de Salud tuvo un
objetivo primordial: llegar al invierno con la menor cantidad de
objetos y utensilios que pudieran convertirse en focos idóneos
para el depósito de huevos y la reproducción del zancudo.
Por lo visto hasta ahora, y con la proliferación de casas
infestadas, un reflejo de los mil 300 enfermos confirmados hasta
la fecha, el objetivo no se alcanzó.
El principal argumento de Salud es que la población no colaboró
y, en algunos casos, sigue sin hacerlo todavía.
Nadie duda de esa cultura de las llantas, tal y como
la definió Hernández, para explicar el porqué
la gente guarda este objeto, criadero favorito del mosquito Aedes
Aegypti, aunque no lo utilice.
Más allá de este razonamiento que explica en parte
la situación actual, destaca que el dengue, si bien ha sido
un problema para Salud, en ningún momento hasta las palabras
del Presidente y su declaración de emergencia, lo han hecho
un problema nacional. Un trato que, por ejemplo, miembros de la
Sociedad de Pediatría de El Salvador le dieron desde un principio.
En la mente de todos está presente el legado que dejó
el 2000. Con ese fin, esa Sociedad, el área de epidemiología
del Hospital Bloom -con un número de casos desde primeros
de año superior al 2000-no dudaban en definir como epidemia
y brote epidémico lo acontecido hasta la fecha.
Algunos médicos señalan que lo que se lleva haciendo
desde hace unas semanas, bien podría haber comenzado unos
meses atrás.
Para que el Ejército se inmiscuya en labores de dar abate,
los escolares pasen un día limpiando las escuelas y se organicen
marchas masivas, no hacía falta una declaración de
emergencia.
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