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Comentando
Los viajes del alcalde
Sigfrido Munés
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Vivir en democracia nos hace aprender a recibir críticas,
como algo normal y necesario, y nos enseña a desenvolvernos
entre diferencias de opinión, como medio para la evolución
de las ideas.
Entendiéndolo así, un funcionario y sus inmediatos
colaboradores deben apreciar cuando un ciudadano les formula señalamientos
específicos y les da la oportunidad de aclarar aquello que
pueda prestarse a confusiones. Un ciudadano es un voto y una voz.
Votos y voces son los que cuentan para construir la democracia.
A principios de marzo apareció en un periódico local
un artículo que titulé San Salvador, peor,
el que escribí al darme cuenta de la penosa calificación
internacional recibida por nuestra ciudad como la tercera
capital con peor calidad de vida en América Latina.
No hubo ninguna respuesta, aclaración o comentario de la
Alcaldía.
Hace unos días se publicó mi artículo Ojalá
Silva fuera otro Giuliani. Tampoco hubo una respuesta pública
en la que se explicara o tratara de desvirtuarse alguna parte o
todo su contenido.
Sí recibí una llamada telefónica de parte
de un respetado concejal, a cuyo ponderado reclamo respondí
pidiéndole una aclaración escrita, para poder solicitar
su publicación.
Poco después me sorprendió la revelación
de la cantidad de viajes del alcalde Silva, cuyas posteriores declaraciones
y las del director del CAM nos pusieron al tanto de la calidad de
un donativo de motocicletas inservibles, producto de las gestiones
del doctor Silva en una de sus giras al extranjero.
No será culpa del alcalde, quien de seguro no se esperó
una sorpresa así, pero el caso sirve para ilustrar que no
hay logros sustantivos como producto de los 167 mil kilómetros
de vuelos y de los 80 mil colones de viáticos cargados a
los contribuyentes sólo en los últimos 15 meses. Para
algunos medios, el total de sus viajes ha sido de 41 en tres años...
¡poco más de uno por mes!
El kilometraje acumulado por el alcalde de San Salvador supera
con mucho las distancias que recorrió el almirante Colón
en sus históricos cuatro viajes.
Si estos números correspondieran a tournees
del alcalde de París, podrían considerarse poco significativos,
dado el generoso presupuesto de que dispone la capital francesa.
Pero tratándose de San Salvador, un municipio con recursos
tan reducidos que ha tenido que subir tasas e impuestos desmesuradamente,
es justo pedir un informe serio y completo sobre los costos y los
resultados de los viajes mensuales del jefe edilicio.
Con sólo reducir las giras del doctor Silva a la mitad,
con el ahorro del 50% en viáticos, el erario municipal podría
disponer de fondos para eliminar las peligrosas obstrucciones de
muchos tragantes y, a lo mejor, le alcanzaría para reparar
algunas motos y otros equipos, en beneficio de la salud y la seguridad
de los capitalinos.
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