Turismo
 
Inicio del Sitio Miércoles 19 de Junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
COMUNIDAD
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
PDA
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Posibles soluciones
Inundaciones y periférico

Edgardo A. Molina
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Sin embargo, todos olvidan, o no se han percatado, que quien tiene la principal responsabilidad de evitar inundaciones es nuestra población

Hay dos situaciones en nuestro diario vivir que deben ser abordadas objetivamente. La primera, las inundaciones, que ya se hizo sentir, debido a las recientes lluvias que cayeron sobre la capital, ocasionando grandes daños, y al entrar completamente el invierno, los daños serán mayores.

Las protestas surgieron inmediatamente, y se plantea la pregunta de a quién corresponde solucionar este problema. Mientras un sector sostiene que corresponde a la Alcaldía de San Salvador, otro le adjudica la solución al Ministerio de Obras Públicas.

Sin embargo, todos olvidan, o no se han percatado, que quien tiene la principal responsabilidad de evitar inundaciones es nuestra población. Es esa arraigada costumbre de lanzar basura a la calle, a diestro y siniestro, la que ocasiona que los tragantes de aguas lluvias se tapen y no permitan el rápido desalojo del agua.

Todos los días observamos gente lanzando basura, papeles, ripio, plásticos y otra gran variedad de desechos a las cunetas y, a menudo, en los mismos tragantes. Esto da como resultado que en esta época veamos cuadrillas de Obras Públicas, o de la Alcaldía, trabajando por todos los rumbos de la capital en la limpieza de estos desagües, para lograr que el agua drene rápidamente. Sin embargo, esto no es suficiente, pues dentro de las mismas tuberías hay acumulada una gran cantidad de basura, así como tierra azolvada, que no permite el libre flujo del agua.

Añádase a lo anterior la situación de las quebradas que atraviesan la capital. Todas, absolutamente todas, son unos completos basureros. Allí se encuentran llantas, cocinas, ripio, colchones, animales muertos y otra gran cantidad de objetos que reducen la capacidad de las quebradas para funcionar como verdaderos sistemas de drenaje.

Esta situación demanda una pronta solución que elimine, o al menos reduzca, las inundaciones. Una primera solución es una aplicación estricta de la Ordenanza Municipal, penalizando drásticamente a aquellas personas que lanzan basura a las calles. Esto reduciría la cantidad de desechos que obstruyen los tragantes y las tuberías.

A continuación se debe proceder a limpiar las tuberías con equipo e instrumentos especiales, a fin de devolverles su capacidad hidráulica, pues no necesariamente son obsoletas, sino que sus dimensiones interiores se han visto reducidas.

Una segunda solución es la limpieza inmediata de todas las quebradas de la ciudad. Pero no sólo es limpieza. Es también convertir las quebradas en canales abiertos, apropiados para el libre flujo hidráulico, lo cual se logra revistiendo con concreto el lecho de la quebrada, así como emparejando los extremos laterales y recubriéndolos con repello para eliminar rugosidades que entorpecen el flujo del agua.

Cualquier ingeniero, principalmente los que se dedican a la rama hidráulica, sabe que reduciendo el coeficiente de rugosidad del fondo y las paredes, se incrementa el régimen de flujo hidráulico y esto es lo que se lograría con lo antes expuesto. Dicho en palabras más sencillas, cuanto más lisas las paredes, más agua circula.

A este respecto, cabe mencionar que existe una tesis de grado titulada: “Planteamiento de soluciones constructivas al drenaje natural del área metropolitana de San Salvador”, presentada en la Universidad Tecnológica, en 1993, por los ahora ingenieros Alberto Molina Sierra, Wilfredo Escobar Amaya y Oscar Mendoza Alfaro. En ella se han analizado las condiciones actuales de una quebrada típica de San Salvador y su capacidad de conducción de agua, y luego se hace un análisis del resultado que se puede obtener convirtiéndola en un canal abierto, demostrando que esta solución es factible. La propuesta ya está hecha y no se necesitaría el incurrir en grandes gastos de consultoría para enfrentar esta solución.

Así que aquí quedan planteadas dos soluciones para minimizar las inundaciones.
La segunda situación que tenemos es la construcción del anillo periférico. Esta también ha generado grandes protestas y una serie de ponencias, por diferentes sectores que se oponen a su construcción, muchas de ellas basadas en conceptos erróneos.

Primero, debo dejar claro que con mi experiencia como ingeniero estoy totalmente de acuerdo con la construcción de esta obra por las siguientes razones:

Reducirá el congestionamiento de vehículos, reducirá la contaminación del aire y las enfermedades pulmonares que ésta produce, disminuirá el desperdicio de horas-hombre de trabajo, se ahorrará combustible y, por consiguiente, divisas, que tanto inciden en nuestra economía, al reducir la importación de combustibles, así como muchas otras razones de beneficios que sería largo enumerar.

El argumento principal de los que se oponen es el efecto que tendrá en el medio ambiente, principalmente, según su opinión, porque disminuirán los mantos acuíferos. ¿Será cierto esto?

Analicemos un poco.

Tomemos a lo largo del proyecto una porción de un kilómetro cuadrado, 1,000,000 de metros cuadrados, atravesados por una autopista de 30 metros de derecho de vía, con hombros laterales y un arriate central, con dos pistas de 7.50 metros de ancho cada una, lo que es igual a 15 metros de pavimento. Esto nos da, a lo largo de un kilómetro, 15,000 metros cuadrados, o sea 1.5 % del total, lo cual no es significativo. Por su propia naturaleza, el agua siempre busca su camino hacia abajo, lo cual significa que el agua que cae sobre el pavimento siempre se escurrirá y terminará filtrándose en la vecindad de la carretera. Y si esto no fuera suficiente, puede complementarse con pozos de absorción hacia los cuales se puede drenar el agua y no se perdería este líquido.

En cuanto a las especies silvestres, éstas, al inicio, se alejarán del área de influencia durante un tiempo y, posteriormente, se irán acercado a sus lugares originales.

Si todavía no creen que éste sería el comportamiento de los elementos, obsérvese lo que sucede en la carretera hacia Santa Ana. Tiene, aproximadamente, las mismas dimensiones, desde el km. 22 hasta el km. 35, a lo largo del Valle de Zapotitán. ¿Se ha visto reducida la cantidad de agua en sus mantos acuíferos? De ninguna manera. En esta zona, para hacer un pozo es suficiente con excavar unos cuantos metros.

¿Ha habido deforestación? De nuevo la respuesta es NO. Por el contrario, tanto los hombros como el arriate central han servido para que crezcan muchos árboles, y si no hay más es porque nadie se ha preocupado por sembrarlos, y las especies silvestres han vuelto a proliferar en la zona.

De igual manera se pueden citar otros ejemplos, como la carretera hacia Sonsonate, con similares condiciones geométricas y ambientales, o como la carretera del Litoral hacia oriente. La única diferencia es que esas carreteras iniciaron su vida hace casi cien años y todos estamos tan acostumbrados a verlas y transitarlas que a nadie se le ocurre hablar de daño ambiental o desaparición de mantos acuíferos.

Sigamos adelante con este proyecto y modernicemos El Salvador.
*Ingeniero civil.

 

  HACIA ARRIBA

VERTICE Escuela de Angeles HABLEMOS Cactus-Mania GUANAQUIN Familia PLANETA ALTERNATIVO Dieta Espiritual


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
   
CORREO GRATIS
Página principal de Mail
Usuario
Clave
 
¿No tienes cuenta?
Inscribete aqui!