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Un grande de Panamá en El Salvador
Pablo Menacho

Plato fuerte del Primer Festival Internacional de Poesía de El Salvador, a realizarse del 1 al 5 de julio próximo, es el poeta Pablo Menacho, una de las más ilustres voces de la actual poesía panameña.

Federico Hernández
Especial para Escenarios
El Diario de Hoy

escenarios@elsalvador.com

Poemario cancion sin nombre de pablo menacho
Foto digital Nelson Dueñas

Heredero de una rica tradición lírica, tan estremecedora como el choque de océanos que da forma a la cintura del continente americano, Pablo Menacho es un intelectual de notable influencia en Panamá. Su trayectoria literaria abarca casi todos los géneros, y está considerado entre los más activos promotores de la cultura ístmica.

Desde el ensayo hasta la crítica periodística, pasando por el trabajo editorial e incluso el cine, Pablo Menacho ha dejado una huella indeleble en el desarrollo de las artes en su país. Su rigurosa formación, a ratos emparentada con la fogosidad testimonial, le ha permitido abrirse paso entre los restos de la más polémica generación de escritores panameños, encabezada por hombres tan audaces como Manuel Orestes Nieto.

El poeta Menacho nació en Chitré, Provincia de Herrera, en 1960, y desde muy joven utilizó la trinchera del periodismo cultural para estimular a sus contemporáneos. Esa labor le exigió no solo escribir, sino también formar parte de colectivos artísticos. En el grupo La Otra Columna y en la revista Littera, su pluma tensó los límites del debate, forjando y forjándose. En poco tiempo definió su rumbo como escritor y como editor, mezclándose en un esfuerzo de rescate literario que le ha dado grandes satisfacciones.

En la actualidad, Pablo Menacho no es únicamente un poeta reconocido, sino un vigoroso referente de la mejor literatura panameña. Sus participaciones internacionales, en certámenes y congresos, han sido ampliamente reseñadas por la crítica moderna. Su nombre ha resonado en España, México y El Caribe. Está, a decir verdad, en su mejor momento creador. En el último año ha publicado dos libros y acaba de ser finalista en el certamen Rogelio Sinán, la más decisiva justa literaria de su país.

Pablo Menacho viene a El Salvador por primera vez. Conoce la poesía centroamericana por curiosidad personal, pero se lamenta de que no existan espacios más amplios para dialogar, para hermanarnos a través de la expresión artística. Como la mayoría de poetas que asistirán al Primer Festival Internacional de Poesía de El Salvador, sus expectativas son grandes y variadas. Desea tener contacto con poetas de esta tierra y con el público. Le parece digno de encomio, además, que el primer esfuerzo centroamericano para la integración de los poetas tenga lugar en el más pequeño país del área.

La Fundación Poetas de El Salvador, entidad organizadora de este histórico encuentro, ha dispuesto un total de seis lecturas para Pablo Menacho en igual número de espacios. El Diario de Hoy estará publicando los horarios de estos eventos, así como aquellos en que intervendrán el resto de poetas internacionales que estarán en el país durante los primeros cinco días de julio.


El poeta
Pablo Menacho es un poeta que ha preferido la depuración a la fecundidad, la exactitud a la verborrea.
Su primer libro, Futuros ejércitos del mundo, fue publicado en 1980, cuando su autor aún no cumplía los veinte años.
Desde entonces ha dado a las prensas cuatro libros de notable factura:
Voces en la lluvia (1983).
La sola mar (1989).
Serenas estaciones y otros poemas (2001).
Canción sin nombre y otros poemas (2001).

Dos poemas de Pablo Menacho:
Serían también las dudas.
La hora inexacta y tardía de la vida
que reclamaría los besos de una tarde
inexistente
y sería el amor
que recuperaba los espacios esenciales
donde la guerra era otra y otra sería la paz.

Nuestros cuerpos,
tragados por la luz del alba,
se han tejido de arrecifes,
marejadas
y pájaros cortando el cielo
como espadas.
Trazos que al final son los silencios,
la estación de la ternura
y un aluvión de signos precipitándose
a la vida
como una noche aún despierta
y deslumbrada.

 

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