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Ministerio Espiga
Oración de alabanza
Por Salvador Gómez, Predicador
Católico
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Muchas
veces en las asambleas de oración escuchamos a los animadores
decir: Hermanos, hemos venido a alabar a Dios, porque él
se merece ser alabado por su pueblo.
Todos gritan ¡amén!, y comienza una oración
que en el mejor de los casos podría resumirse en menos de
diez expresiones: ¡Aleluya!, ¡glorificado!, ¡a
El la gloria por siempre!, ¡hay poder! ... Amén.
Y en el peor de los casos, después de motivar a la alabanza
cantan Da la mano a tu hermano o El Padre Abraham
tenía muchos hijos.
Es muy común escuchar tanto en grupos pequeños como
en grandes asambleas: Señor te alabamos, Señor
te bendecimos, te exaltamos, Señor te glorificamos; y sólo
estamos diciendo que lo vamos a hacer pero no lo hacemos. Decimos:
Señor te venimos a alabar, te vamos a alabar, Señor
te queremos alabar, ¡pues alabémoslo! alabar a Dios
es reconocer lo que El es... es describir sus cualidades, es exaltar
su ser.
Leer el Libro de Apocalipsis puede ayudar mucho. Ahí hay
más títulos de Dios que lo describen: Yo soy
el que tiene pies de metal, Yo soy el que tiene la espada en la
mano, tengo la mirada de fuego. Todo eso quiere decir que
es el Salvador. Cuando leo eso digo: ¡Cuánta maravilla
es Dios!, y voy descubriendo más y más y mi oración
se enriquece.
Otra fuente de inspiración podemos encontrarla leyendo las
oraciones que nuestro maestro de espiritualidad han desarrollado.
Como ejemplo transcribo una de las más famosas de San Francisco
de Asís.
Tú eres el Santo,
Señor Dios único,
el que hace maravillas.
Tú eres el fuerte,
tú eres el grande.
Tú eres el Rey Omnipotente:
Tú Padre Santo,
Rey del cielo y de la tierra.
Tú eres trino y uno,
Señor Dios de dioses
tú eres el bien, todo bien,
Señor Dios, vivo y verdadero.
Tú eres el amor, la caridad;
tú eres la sabiduría,
tú eres la humildad,
tú eres la paciencia,
tú eres la mansedumbre,
tú eres la seguridad,
tú eres la quietud,
tú eres el gozo,
tú eres nuestra esperanza y alegría,
tú eres la justicia,
tú eres la templanza,
tú eres toda nuestra riqueza y saciedad.
Tú eres la hermosura,
tú eres la mansedumbre,
tú eres el protector,
tú eres nuestro custodio y defensor,
tú eres la fortaleza.
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