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Bajo
la sombra del fierro
Usulután.
Basta un dibujo para hurtar las cabezas de ganado que convengan.
La falsificación de cartas de ventas descansa en las marcas
de las bestias
Rosa Fuentes
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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Esta es una de las marcas del fierro con
las que marcan el ganado en un potrero.
Foto Rosa Fuentes |
El meollo del asunto son los fierros (ver nota aparte).
Para garantizar el traslado del ganado robado, las bandas delincuenciales
aseguran la adquisición de cartas de venta y guías
de transporte.
Dichos documentos son emitidos por funcionarios corruptos que se
prestan al juego de la criminalidad. En oriente, famosa es la comuna
de El Tránsito, San Miguel, en lo que respecta a la falsificación
de documentos.
Por hoy, el jefe edilicio, Luis David Penado, está dispuesto
a colaborar con las investigaciones policiales, para limpiar el
nombre de la municipalidad.
Los tentáculos del cuatrerismo han abarcado
a todos los sectores sociales. La Policía sabe que en la
lucha contra el robo de ganado cualquiera puede ser sospechoso.
La organización de las bandas es muy compleja.
Las autoridades en la zona oriental han detectado entre los cuatreros
dos formas de operar.
Hay grupos que destacan sujetos en los corrales elegidos. Estos
se encargan de verificar el número de animales y obtener
el fierro que los identifica. La marca es dibujada en un papel que
posteriormente es entregado en la comuna, donde obtendrán
las cartas de venta y las guías de transporte para cada una
de las bestias. Se ha llegado a detectar que algunos corraleros
están infiltrados en las bandas.
Ya con los documentos, hurtan el ganado y lo trasladan hacia los
tiangues (lugar destinado para la compra y venta de ganado), donde
los comercializan. La Policía ha identificado los tiangues
de Jiquilisco y El Tránsito, como los preferidos por los
cuatreros.
Con violencia
Existen otras bandas que operan de forma violenta. Armados entran
a los potreros e intimidan a los corraleros y demás personas.
Luego, unos amarran a las víctimas y otros revisan el ganado
para elegir los semovientes que se llevarán.
De 15 a 20 minutos después de introducirse a los corrales,
llega el camión donde se trasladarán a las bestias.
Por lo general, son vehículos de ocho a diez toneladas.
Este tipo de acciones se registra en la noche y de madrugada o
cuando tiene certeza de la ausencia de controles policiales.
Para comercializar los animales, escogen potreros grandes y numerosos,
para esconder entre las bestias los que son robados. Allí
permanecen mientras son vendidos. En algunos casos, los mafiosos
sacan el ganado del país con las cartas de ventas que compran
en las alcaldías.
A la hora de realizar controles vehiculares, los agentes que interceptan
camiones con ganado, deben verificar una serie de detalles.
Por ejemplo, el número de cartas de ventas debe coincidir
con la cantidad de bestias que son transportadas. En ocasiones,
los agentes han descubierto que la cantidad de animales es diferente
a los documentos. Entonces, se decomisa.
La marca del dueño
Los dueños de ganado en el país poseen su fierro
personal con el cual marcan los animales, y al denunciar un robo,
es la principal pista que deben seguir los investigadores.
El Registro Nacional
La Oficina de Marcas y Fierros, del Ministerio de Agricultura, en
San Salvador, posee el registro de todos los fierros que hay en
el país con sus respectivos dueños.
La identificación
Cada dueño de ganado o bestia tiene un carné con su
foto y el dibujo de su fierro; a partir de ahí manda a hacerlo
y puede quemar sus animales. Se lo da Marcas y Fierros.
Las cartas de venta
En la carta de venta de los animales aparece el fierro; sin embargo,
los cuatreros son expertos en alterar estos documentos que pueden
pasar un control policial perfectamente.
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