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La
efectividad aplicada a los negocios
La
globalización exige nuevas estrategias
El avance en los resultados de una empresa proviene de un cambio
en su estrategia que le permita ser más efectiva. Habla Tomás
Morell, un experto en liderazgo
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
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Tomas Morell, presidente
de Franklin Covey para América Latina. Para hacer frente
a la apertura comercial, la Fundación Franklin Covey
recomienda fortalecer el liderazgo tanto en las empresas como
en las personas.
Foto El Diario de Hoy
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Es irrefutable que el entorno de negocios ha cambiado en la última
década: apertura comercial, programas de ajuste estructural,
achicamiento del Estado, privatizaciones y, más recientemente,
acuerdos de libre comercio indican que el mercado nacional ha dejado
de ser local y ha pasado a ser global.
Pero según el presidente de la fundación Franklin
Covey para América Latina, Tomas Morell, esta rápida
inserción en la competencia global no se debe precisamente
a que las empresas salvadoreñas se hayan convertido en firmas
exportadoras, sino que son las corporaciones internacionales las
que han venido a El Salvador a conquistar el mercado.
De acuerdo con el experto, cuando cambia el entorno también
la estrategia de la empresa debe cambiar, pues de lo contrario
ésta no podrá enfrentar de manera efectiva la dura
competencia que se le viene encima.
Para lograr esto, las empresas nacionales tienen que diseñar
planes de acción que le permitan avanzar hacia siete principios
de efectividad: responsabilidad, acción, propósito,
compromiso, influencia, sinergia y renovación. Estos deben
estar aplicados a los niveles personal, interpersonal, gerencial
y organizacional.
En ese sentido y para dar a conocer la filosofía de Stephen
Covey, el próximo martes se desarrollará el seminario
Logrando efectividad personal y organizacional en la era de
cambios, en el que se estudiarán el entorno cambiante,
el proceso de cambio centrado en prinicipios de efectividad, los
siete hábitos de las organizaciones y personas altamente
efectivas y los cuatro niveles de efectividad, entre otros.
A juicio de Morell, no basta con crear grandes planes estratégicos
si no hay quien los ponga en práctica. El 80 % de las
estrategias no funcionan porque carecen de ejecución, y la
ejecución sólo puede venir por el alineamiento y la
facultación.
La idea es ponerle atención a la obtención de resultados
y a la capacidad de producción necesarias para la concreción
de la estrategia.
Una empresa altamente efectiva debe satisfacer las expectativas
de los accionistas y de los clientes, obteniendo mejores resultados
financieros y proporcionando productos de mayor calidad. Pero además
debe satisfacer las exigencias de sus empleados para que estos no
se vayan y puedan ser retenidos, dijo.
Los cuatro pilares
Morell razona que cada organización debe crear cuatro pilares
básicos que le permitan mayor efectividad. Estos son:
Primero, la organización debe conseguir recursos humanos
talentosos que a la vez que sean educadas académicamente
sean confiables y responsables. Esto significa que sean modelos
de comportamiento para el resto de la organización.
En segundo lugar, dice Morell, si se tiene un ambiente confiable
también habrá un clima productivo. Acá se trata
de buscar caminos que vinculen las necesidades de los clientes y
de los mercados con los de otras personas claves en la misión
y estrategia adoptada por las empresas.
Un tercer elemento lo constituye la facultación o sea
crear condiciones para delegar tareas y funciones. En pocas
palabras descentralizar el poder para que se pueda hacer más
con menos.
Por último el cuarto factor que toda compañía
debe destacar es el alineamiento del desempeño requerido
con las estructuras y los procesos de trabajo con el propósito
de lograr satisfacer el objetivo trazado.
Hábitos de organizaciones efectivas
1.- Ejercita la opción estratégica. Estas no reaccionan
impulsivamente ante los clientes o los competidores. No son abrumadas
por la complejidad de un cambio rápido en el entorno. Eligen
proactivamente la misión, valores y estrategias centrados
en principios que agregan valor a las personas claves.
2.- Hay una co-misión entre los corazones y mentes de cada
individuo. Esto significa que las misiones individuales se conectan
con la misión de la organización. Los individuos marcan
una verdadera diferencia cuando están comprometidos con la
misión y pueden influir en las variables cruciales para el
camino estratégico.
3.- Alinea la misión, estrategia y procesos. La mayoría
de compañías deducan más del 50% de sus recursos
y tiempo en actividades que no agregan valor a su misión
y estrategia.
Cada proceso de trabajo, cada toma de decisión, recompensas
y desarrollo de personal debe estar perfectamente alineado con el
desempeño requerido por la misión y estrategia.
4.- Desarrolla una cultura de ganar-ganar. Los procesos de apoyo
están alineados para crear situaciones ganar-ganar
entre los miembros de la empresa y la misión. Los procesos
de desarrollo de carrera, procesos de calidad total y funciones
de liderazgo se desarrollan con ese fin en mente.
5.- Comprenden las necesidades de las personas clave. Estas corporaciones
por lo general realizan un esfuerzo incesante por entender primero
las necesidades de las personas claves antes de definir cualquier
misión, objetivo de proyecto, sistema o proceso. Para ello
es necesario evaluar a las personas clave (proveedores, empleados,
comunidad y otros socios).
6.- Fomentan sociedades sinérgicas e interdependientes. La
sinergia resulta de la práctica de los cinco hábitos
anteriores, pero las organizaciones efectivas también crean
redes sinérgicas para promover el pensamiento holístico
y la interdependencia efectiva entre subunidades y con las personas
clave. Los planes de carrera incluyen tareas inter-funcionales.
Además crean sociedades estratégicas con clientes
y proveedores.
7.- Renovar las capacidades físicas, socio-emocionales, mentales
y espirituales de la organización. Las organizaciones efectivas
invierten en su propia renovación invirtiendo en personas
y tecnología, construyen relaciones de alta confianza con
personas clave, invierten en el aprendizaje de vanguardia y renuevan
el compromiso de las personas con los valores, los principios y
la misión.
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