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Congreso
de EE.UU. inició estudio de reformas comerciales
Máxima
tensión entre confeccionistas
Por el momento, el Senado no ha tocado la ICC, lo cual descarta
una eliminación de beneficios. Sin embargo, al llegar a la
fase de conferencia con la Cámara, el tema volverá
a escena
Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La suerte de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) en el
Congreso estadounidense mantiene en expectativa a la industria de
la confección centroamericana y caribeña beneficiada
por la misma.
El Senado comenzó el miércoles el estudio de las reformas
comerciales pendientes, en las cuales no figura el proyecto de enmienda
de la ICC, sino uno para la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Mientras los senadores no toquen la ICC, la región beneficiada
no corre el riesgo de perder el derecho de teñir y acabar
telas que le concede la Iniciativa. Eso ya es ganancia,
consideró Alfredo Millián, secretario del Consejo
Centroamericano y Caribeño de la Confección (Cactac).
No obstante, la industria pierde a la vez, cuando no se discute
el tema, porque ansía un incremento en las cuotas asignadas
en la ICC a la importación de ropa centroamericana fabricada
con hilo estadounidense.
Estamos en una situación en la que se gana y se pierde,
dijo Millián. El sector estima que las discusiones en el
Senado durarán un poco más de dos semanas, antes de
entrar a la fase de conferencia, donde se deben discutir
las propuestas del Senado y de la Cámara de Representantes.
Sólo esta última instancia considera en su propuesta
un incremento a las cuotas que va de 250 a 970 millones de metros
cuadrados (en el caso de la ropa fabricada con tela regional e hilo
estadounidense) y un alza de 4.2 a 12 millones de docenas de camisetas.
Cuando el Congreso inicie la etapa de conferencia, los
confeccionistas tendrán que arriesgarse a ceder cuotas, a
cambio de que no les quiten el teñido y acabado de telas.
Una vez más, el negocio de la costura y exportación
de ropa se someterá a una situación en la que
se gana y se pierde. Por el momento, la industria especula
sobre los posibles escenarios que tendrá en el Congreso estadounidense.
La Fundación de Apoyo a la Exportación Textil y de
la Confección (Fundatex) prevé que el Congreso y la
administración Bush podrían equilibrar los desacuerdos
con una posición en la que se abre el mercado, con la condición
de usar tela estadounidense, exclusivamente. En la balanza están
los argumentos para proteger a los textileros de ese país,
castigar a sus confeccionistas o el libre comercio.
Condicionamiento
El debate de las reformas comerciales comenzó el miércoles,
en el Senado, con el proyecto de enmienda de la Ley de Promoción
Comercial y Erradicación de la Droga en los Andes (Atpdea),
que beneficia a Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia.
El líder de la mayoría demócrata del Senado,
Tom Daschle, dijo que no tiene planes para que se apruebe la renovación
de la Atpdea por sí sola, sin que se incluyan protecciones
laborales y de cuidado médico para los trabajadores afectados
por el comercio exterior.
Se prevé que los demócratas unirán en un solo
paquete varias medidas comerciales, como la Atpdea y el proyecto
de ley de protección a los trabajadores estadounidenses,
conocida como Ayuda para Ajuste Comercial (TAA), con el objeto de
incorporar la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) que
el presidente George Bush y los republicanos insisten en aprobar.
La industria de la confección centroamericana y caribeña
duda que los demócratas aprueben la TPA, sin usarla previamente
para conseguir las reformas que quieren en la TAA y eliminar el
teñido y acabado de telas de la ICC u otros beneficios, por
presiones de los textileros estadounidenses.
El escenario ideal para la ICC sería que la Autoridad se
vote fuera del paquete de leyes, porque facilitaría las reformas
a la ICC, ya que de lo contrario, si se obstaculiza la mejoría
de la Iniciativa, habría contradicción entre apertura
de mercado y proteccionismo, dijo Millián.
Pero el escenario ideal está muy lejos y es un camino difícil
para la industria regional. El mismo secretario de Cactac insiste
en que se gana y se pierde en cualquiera de las dos situaciones.
| Costos
políticos y comerciales |
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La negociación de la aprobación de la vía
rápida o TPA en el Congreso de Estados Unidos
implica los siguientes costos políticos y comerciales
para ese país y los que dependen del mismo:
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1- Los textileros estadounidenses aglutinados en la American
Textile Trade Action Coalition (Attac) consideran que la TPA
amenaza a la industria, porque permite la apertura del mercado
a otros países textileros y confeccionistas.
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2- Attac ha solicitado al Senado proteger a la industria en
los debates de la TPA y en los de las reformas a leyes comerciales
que benefician a los confeccionistas de los países
andinos, centroamericanos y caribeños.
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3- Los importadores estadounidenses están en contra
de la posición de Attac, porque les afecta en las inversiones
que tienen en Centroamérica y el Caribe.
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4- Los países integrantes del Tratado de Libre Comercio
de América del Norte (Tlcan) perderán ventajas
frente a Centroamérica y el Caribe, si no se eliminan
el teñido y acabado de telas de la ICC, porque no habrá
diferencia entre preferencias Tlcan e ICC, en ese aspecto.
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5- Los congresistas republicanos que representan al sector
textil están dispuestos a negociar, aún sin
el aval de la industria, en las discusiones con la Comunidad
Andina, Centroamérica y el Caribe. La Casa Blanca sabe
que en cualquiera de los dos casos tendrá que incurrir
en costos políticos.
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6- Para equilibrar posiciones, el mercado podría abrirse,
con la condición de usar insumos estadounidenses.
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7- El líder de los demócratas en el Senado,
Tom Daschle, está decidido a condicionar la votación
de la TPA y la Atpdea, a cambio de lograr la aprobación
de la Ley de Ayuda para Ajuste Comercial (TAA) que ampara
a los desempleados por la globalización y el libre
comercio. Daschle es el candidato potencial para las elecciones
presidenciales del 2004.
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