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Gratitud
a la tierra en el Día de la Cruz
La
celebración del Día de la Cruz es una fiesta católica
que permite a los fieles agradecer por las bondades de la tierra
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Jefri Alexande r de 4 añlos ayuda
su Madre en la venta de cruces en el redondel de las fuentes
beetoben en la colonia escalon, el dia previo al dia de la Cruz.
Foto Digital Arturo Silva |
Cada 3 de mayo se celebra el Día de la Cruz para agradecer
por la llegada de las primeras lluvias, la primavera y la fertilidad
de los campos.
La fiesta católica se celebra desde la época de la
Colonia, como un rito entre el hombre y la tierra. En ese entonces
se adornaba con frutos del llamado árbol de la vida
para agradecer por las cosechas, refieren datos del Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).
La tradición consiste en colocar una cruz en el patio de
la casa desde tempranas horas de la mañana.
Los fieles colocan al pie de la cruz de palo de jiote -especie de
árbol que abunda en el país-frutas de temporada, como
mangos, jocotes, huiscoyoles, cocos, aceitunas y otros. También
ponen flores y adornos multicolores en forma de cortinas y cadenas.
Para poder comer las deliciosas frutas, la persona se debe arrodillar
y adorar la cruz.
La creencia indica que si en una casa no se pone la cruz, el diablo
llega a bailar por la noche.
Cambios
Ayer muchos adultos mayores compraban la cruz para tenerla lista.
A juicio de doña doña Felicita Rivas, oriunda del
municipio de Olocuilta, en La Paz, esta tradición religiosa
se pierde año con año, especialmente entre la juventud.
Ella mantiene viva la costumbre vendiendo cruces en el mercado
de San Jacinto, en esta capital. Dice que lo hace aunque la ganancia
sea poca, ya que una cruz sólo cuesta dos colones.
En los pueblos del interior del país, la fiesta aún
se celebra a lo grande, con danzas y música folclórica.
Las instituciones educativas tratan de mantener viva la tradición
al celebrar este día con fiestas y concursos de la India
Bonita, en las cuales no puede faltar una cruz cargada de
manjares.
El año pasado, la Asamblea Legislativa decretó el
Día de la Gratitud, para contribuir a mantener
viva la tradición.
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