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La
nota del día
Día mundial de libre expresión
La fecha fue instituida para recordar a lectores, radioescuchas
y espectadores de televisión del mundo entero, que la
Libertad de Expresión es la SUYA PROPIA, no sólo
la de un gremio o de los periódicos, revistas, difusoras
y empresas que se dedican a propagar mensajes e ideas
Hoy, tres de mayo, se celebra el Día Internacional de la
Libertad de Expresión, en respaldo y reconocimiento de los
muchos que luchan en defensa de un derecho humano fundamental, salvaguarda
de las libertades cívicas propias de una democracia.
En los últimos doce meses se han perpetrado agresiones arrestos,
encarcelamientos, allanamientos, amenazas, ataques físicos,
asesinatos y ejecuciones contra centenares de periodistas
a través del mundo, incluyendo el caso del corresponsal asesinado
en Pakistán por sus secuestradores. A esto se agrega una
enorme cantidad de querellas judiciales, de coacciones y medidas
administrativas, que funcionarios diversos o grupos de presión
han llevado a cabo para intimidar o silenciar periodistas, articulistas
o diarios de distintas regiones. Además, hay que sumar los
atropellos contra ciudadanos por recurrir a los órganos informativos
para hacer críticas o denuncias.
En una época caracterizada por la violencia y los conflictos,
puede parecer casi natural que los periodistas sufran agresiones,
como ocurre cada día a decenas de miles de personas. Pero
la diferencia está en que junto a los usuales riesgos que
corre la gente en el curso del tiempo, los medios y los periodistas
son el blanco de la brutalidad para amordazar a los que cuentan
las cosas e informan sobre transgresiones y violaciones a la ley.
Literalmente, se trata de cortar la cabeza o arrancar la lengua
al mensajero, como hacían los reyes asirios hace tres mil
años.
La fecha fue instituida para recordar a los lectores, radioescuchas
y espectadores de televisión del mundo entero, que la
Libertad de Expresión es la SUYA PROPIA, no sólo
la de un gremio o de los periódicos, revistas, difusoras
y empresas que se dedican a propagar mensajes e ideas. Bien se sabe
que el grado de libertad e independencia del que gozan los órganos
noticiosos en un país coincide con la mayor o menor medida
de democracia y de libertad personal existente allí. En las
dictaduras este derecho básico se limita o se anula, como
sucede en la Cuba comunista o Corea del Norte, donde todos los medios
de difusión son propiedad del régimen.
No existen democracias sin libre expresión
¿Por qué la libertad de expresión es
la suya propia? Pues por el simple hecho de que los periodistas
y los medios se ocupan, primordialmente, de servir de intermediarios
entre determinados individuos y grupos, y la población de
un país. Las noticias, crónicas y comentarios siempre
se basan en lo que otros piensan o dicen, además de dirigirse
al lector desconocido, que puede interesarse, o resultar afectado
por aquello que se informa. La censura afecta al que habla y también
al que escucha y lee, pues lo deja a oscuras sobre lo que ocurre
en su país, en su comunidad o en su tiempo.
Hay que defender día a día nuestras libertades fundamentales.
En esto de la libertad de expresión hay algo más que
la cuestión política, o la vigilancia que pueden los
ciudadanos ejercer sobre funcionarios y actos del gobierno. Decir,
comunicarse, equivale a ir adelantando el nacimiento del futuro.
Así como no existen verdaderas democracias sin libertad de
expresión, no puede haber sociedades progresistas en las
que existan mordazas o se regule lo que alguien puede decir.
En El Salvador existe plena libertad de expresión, lo que
obliga a todos a protegerla, perfeccionarla y defenderla.
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