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Reforma
fiscal y combate a la pobreza, tareas pendientes
El
TLC no será la panacea
El
destacado economista Alexander Segovia sostiene que un Tratado de
Libre Comercio no garantiza la venida al país de inversión
productiva. El Salvador debe reforzar algunos flancos débiles,
antes de entusiasmarse demasiado.
Omar Cabrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
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| Así como se vendió la
dolarización, que iba a ser la solución de todos
los problemas, así se está vendiendo el TLC,
observa el economista Alexander Segovia. Sin embargo, cree que
al país le hace falta crear una base productiva.Foto
Digital Jorge Reyes |
Es uno de los economistas con mayor preparación académica
en el país. Doctor por la Universidad de Londres y Máster
por la Universidad de Oxford.
Actualmente es consultor internacional y director ejecutivo de
Democracia y Desarrollo Consultores, con sede en Guatemala.
Su libro Transformación estructural y reforma económica
en El Salvador acaba de salir al mercado. En él revisa
el curso que ha seguido el país en los últimos 20
años.
El Diario de Hoy conversó con Alexander Segovia sobre algunas
de las conclusiones de su estudio. La siguiente es una versión
editada de la entrevista.
EDH: Usted afirma que el modelo económico aplicado
en El Salvador es diferente al de la mayoría de países
latinoamericanos. ¿Qué características marcan
esa diferencia?
Alexander Segovia (AS): El modelo salvadoreño es único
a nivel latinoamericano porque está sustentado en las remesas.
El Salvador se diferencia también en que es un modelo de
servicios, mientras el resto de América Latina está
buscando crecer con base en sectores exportadores eficientes y competitivos.
Es el caso de Chile, que tiene la economía más productiva
de América Latina.
Lo tercero -que eso sí es beneficioso para El Salvador-
es que este modelo es intensivo en el uso de mano de obra no calificada.
Eso es bueno, porque lo que más tenemos nosotros es gente
poco calificada.
¿Es consistente apostarle a la apertura comercial a pesar
de que no se ha desarrollado una estructura de exportación
competitiva?
AS: Este modelo tiene dos objetivos: convertir al país
en una plaza financiera y en una economía de servicios.
Los instrumentos para eso son la dolarización y la integración
total con Estados Unidos.
Yo estoy seguro de que a las autoridades, si les dijeran mañana
firmen un TLC, lo firman. Esto no sucede en el resto
de Centroamérica.
¿Por qué cree que El Salvador está más
entusiasmado con el TLC que sus vecinos de Centroamérica?
AS: Porque es un modelo que está basado en remesas
y, por lo tanto, en flujo de trabajadores hacia Estados Unidos.
Pero, también está basado en el supuesto de que va
a venir inversión extranjera de Estados Unidos a El Salvador.
Ese supuesto, hasta ahora, no ha funcionado, pero se cree que con
un TLC sí va a ocurrir.
¿Cree que esa inversión efectivamente llegará?
AS: El TLC es un papel. El hecho de que un inversionista
de Estados Unidos venga para acá no va a depender de ese
papel. Va a depender de si el país tiene seguridad, tiene
infraestructura, si es competitivo. Y ahí tenemos problemas
graves.
Si la apuesta es que van a venir inversionistas a montar fábricas
aquí, eso apunta más a una industrialización
del país y no hacia una economía de servicios, como
usted sostiene...
AS: Bueno, la maquila son servicios al final. Ha generado
más de 70 mil empleos y eso está bien. Pero, la maquila
es tan frágil como el café. Tiene la desventaja de
que, si hay un problema, se va mañana y deja al país
sin nada.
¿Cómo, entonces, se puede integrar a la globalización
un país como el nuestro?
AS: Lo que están recomendando los organismos internacionales,
como el BID, que estuvo aquí hace poco, es avanzar hacia
otra forma de integración, con más valor agregado,
con otro tipo de industria.
En El Salvador no se está invirtiendo productivamente. Este
país se ha convertido en un país distribuidor, no
productor.
¿Qué reformas cree usted que se debe aplicar para
que el modelo funcione?
AS: Aquí ha habido dos grandes políticas ausentes.
Una es la política de lucha contra la pobreza.
No la ha habido en los últimos años, pese a tener
todas las condiciones favorables: ayuda internacional, remesas,
crecimiento alto, estabilidad macroeconómica y, sin embargo,
no se ha querido definir una política de combate a la pobreza.
En su libro también plantea la urgencia de una reforma fiscal...
AS: Sí. La única solución es una mezcla
de aumento de eficiencia y aumento de tasas. No hay otra solución.
Los organismos internacionales le dicen a los países: usted
puede hacer reformas administrativas, pero lo más que consigue
con eso es un punto porcentual en cuatro años, si usted no
quiere hacer otro tipo de reformas.
Todos los estudios dicen que países como este deberían
tener una carga tributaria de al menos el 15% del Producto Interno
Bruto.
¿Por qué la economía crece tan poco?
El principal reto del país es lograr tasas de crecimiento iguales
o superiores al 6%, según Segovia. Para ello se requiere hacer
reformas al modelo.
- Una de ellas es la reforma tributaria, que lleve la actual carga
fiscal de 11% sobre el PIB a un 12% o más.
- Sólo así será posible crear la infraestructura
social y productiva que le permita al país competir eficazmente.
- La otra gran reforma pendiente, según el especialista, es
la del combate a la pobreza.
- Si ambas no se impulsan pronto, el país perderá los
avances alcanzados en la primera mitad de los noventa. |