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Super escuela del medio ambiente

El Centro Escolar Católico Luisa de Marillac,de Santa Tecla, cuenta con un Comité del Medio Ambiente, cuyos miembros trabajan en proyectos de compostaje, lombricultura y producción de plántulas de hortalizas.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/LIZETTE MORENO
vida@elsalvador.com

Estudiantes que participan en los proyectos de Medio Ambiente ( Compostaje, Orticultura, etc . ) de la Escuela ¨ Luisa de Marillac ¨. Foto EDH/Lisette Moreno

El centro educativo Luisa de Marillac tiene el honor de ser una escuela modelo. Este título le ha sido otorgado no sólo por poseer amplias instalaciones, su diciplina o por la calidad en la enseñanza, sino también porque ahí se inculca a los estudiantes el orden y el aseo, el amor a Dios y al prójimo y el respeto a la naturaleza.

Para los alumnos y los maestros, es una preocupación muy grande el deterioro ambiental. Ellos saben que parte de la solución a todos esos problemas (deforestación, contaminación) está en sus manos, y es por ello que se han tomado la tarea de llevar a cabo diversos proyectos para mitigar un poco el daño al ecosistema.

Trabajo de muchos

Dentro de esa institución educativa, 40 alumnos de cuarto a sexto grados conforman el Comité del Medio Ambiente, que participa en tres proyectos ambientales: compostaje, lombricultura y producción de plántulas de hortalizas.

“El comité surgió hace cuatro años, pero fue hasta hace un año que comenzamos a trabajar es los proyectos. Antes sólo apoyábamos campañas de limpieza, clasificábamos la basura generada en la institución y hacíamos murales alusivos al medio ambiente”, expresa la profesora Rita de Mena, coordinadora de proyectos ambientales.
En cada uno de los proyectos, los estudiantes trabajan muy bien y lo hacen no para ganarse una nota o para llamar la atención de sus compañeros, sino porque se sienten comprometidos y agradecidos con la naturaleza.
Para la realización de los proyectos, las autoridades del centro de estudios han asignado un espacio dentro de las instalaciones, denominado con el nombre de “Zona Experimental Marillac”.
A la entrada de este sector se encuentra el área donde se lleva a cabo el proyecto de lombricultura, que es la cría y reproducción de lombrices de tierra.

Bajo una pequeña glorieta se encuentran ubicadas dos pequeñas cajas de madera que contienen tierra especial y centenares de lombrices. Ahí los niños y los adolescentes alimentan con sustrato de zanahoria a los pequeños animales, que se multiplican y producen un componente llamado humus o mantillo, que es el excremento de las lombrices. Ese material es utilizado como abono para las plantas.

Basura hecha abono

Otro de los proyectos es el de compostaje, que es el proceso por medio del cual se descomponen desechos orgánicos para convertirlos en un mejorador del suelo llamado “compost”. Este proceso se lleva a cabo durante seis u ocho semanas.
“El proyecto de compostaje, al igual que los otros tres, es autosostenible. En la primera compostera se obtuvo una ganancia de ¢600. Los miembros del comité van al mercado a traer basura orgánica para procesarla. Los alumnos de la escuela también traen desde sus casas este tipo de desperdicio”, manifiesta la profesora de Mena.

Semillas de esperanza

Bajo una malla especial blanca se encuentra un semillero donde los alumnos de cuarto grado realizan el proyecto de producción de plántulas de hortalizas. Utilizan como materia prima humus, “compost” y semillas de hortalizas.
Los niños emplean un método japonés, que consiste en sembrar las semillas en pequeños recipientes (tipo cartón para huevos) y luego trasplantan las semillas germinadas en recipientes más grandes, como huacales o macetas.

Por el momento, la cosecha ha sido poca, a pesar de ello los niños se sienten satisfechos al ver como las semillas que sembraron han germinado, han crecido y están a punto de dar sus frutos.

Premio al esfuerzo

Los miembros de este comité no tienen un horario específico para trabajar. Ellos utilizan su tiempo libre (sobre todo las tardes y los fines de semana) para dedicarse a sus proyectos ambientales
“Responsabilidad, dedicación y dinamismo son algunos de los requisitos para pertenecer a este comité. También deben ser buenos hijos y estar conscientes de que los logros son para la escuela”, expresa la señora de Mena.
Así como las pequeñas semillas están dando buenos frutos, el esfuerzo y el trabajo de estos alumnos también están generando excelentes resultados. Ejemplo de ellos es el premio obtenido en el certamen denominado “La súper escuela del medio ambiente” (a nivel de la zona central), patrocinado por El Paso Technology. En esa ocasión se les otorgó la cantidad de cinco mil colones, cantidad que fue invertida en los proyectos de la escuela.
Los deseos de superación siguen creciendo cada día y entre los deseos más grande del comité se encuentran tener un mundo sin contaminación, donde niños, jóvenes y adultos se unen para lograrlo.

 

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