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La
paciencia de SolaNoriega
Chico
era el jefe, y aunque parecía ser un tipo tranquilo, ocultaba
una oscura personalidad. No siempre era el tipo concertador que
publicitaba a todos los vientos y que había hecho creer al
estar casi en la penumbra durante cuatro años.
Roxana Huezo
El Diario de Hoy
rhuezo@hotmail.com
Chico,
gracias a esos encuentros cotidianos con sus adversarios políticos,
se había ganado su confianza, de modo que cuando en el período
siguiente se votó para elegir al Principal entre los iguales,
él fue la propuesta del ala roja.
Llegó con el aura de político diferente, ajeno a los
apetitos mundanos del resto de sus congéneres.
- No, él no sería capaz de eso, ¿que no ve
que es muy religioso, que todos los días hace meditación
frente a esa estampita? -decía una de sus colaboradoras.
- ¡Pero yo escuché cuando se lo pedía a De Sola!
-dijo la otra, antes de volverse y contener la cara de susto.
- ¿Qué están diciendo de mí? ¿Acaso
nunca van a poder decir mi nombre? No me llamo De Sola, sino Sola
Noriega, SO-LA-NO-RIE-GA, ¿me entendió?
Las mujeres guardaron silencio y prefirieron hacerlo incluso cuando
Alex se alejó.
Ellas, como todos los empleados del Órgano, tenían
un reverencial temor hacia ese personaje.
No era para menos. Sola Noriega era un hombre con mucho poder.
Representaba a grandes potentados y compraba favores de los iguales
a base de licores, cervezas, cigarrillos y con otras cosas que nadie
puede comprobar.
Cuando empezó a convertirse en un objetivo de los periodistas
optó por ofrecerles préstamos bancarios a bajos intereses,
porque, como se ufanaba, él tenía contacto personal
con el mero mero.
Alex conocía muchos secretos de los iguales y Chico lo sabía,
y solicitó de sus servicios.
Había una asesora, muy guapa por cierto, que le movía
el tapete. Y como sabía que Alex se especializaba en obtener
cualquier cosa, le pidió que concertara una cita discreta
con ella.
Sola Noriega frunció el ceño y nunca cumplió
la orden porque él también estaba interesado en ella.
Cuando Chico se enteró, lo desterró del grupo élite
de los iguales. Cuando dejó la jefatura se llevó a
la asesora para que asistiera a su esposa.
Alex fue paciente. Esperó la salida de su enemigo y retomó
el poder que siempre había tenido. Ahora es el responsable
de la imagen de los iguales. Su esposa firmó el contrato,
pero esos papeles no engañan a nadie.
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