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El
poeta del sol negro
A
lo largo de su historia, la república suramericana de Colombia
le ha legado a la literatura latinoamericana y, por qué no,
a la mundial, una serie de destacados poetas. Entre ellos, no puede
dejar de mencionarse a José Asunción Silva, Porfirio
Barba Jacob, Guillermo Valencia, León de Greiff, los agrupados
en "Piedra y cielo" y muchos más.
Carlos Cañas Dinarte
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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Carátula del libro
solo poesía edición número uno Foto
EDH
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Desde la segunda mitad del siglo XX, nuevas generaciones de poetas
colombianos se han lanzado a publicar obra novedosa, rica, fortalecida
y fortalecedora desde revistas, suplementos de periódicos
y libros.
Poco a poco, fueron ganando espacios de difusión masiva,
hasta llegar a tener, en 1990, el primer Festival de Poesía
de la ciudad de Medellín. Desde esa fecha, año con
año el público se reúne con los poetas y las
escritoras de diversas partes del mundo, para intercambiar poesía
en diferentes lenguas.
En este año, con la experiencia ganada con el Festival de
Medellín, la Fundación Poetas de El Salvador se ha
dado a la tarea de organizar el primer Festival de Poesía
de El Salvador, cita a la que ya está confirmada la asistencia
de más de una docena de poetas de igual número de
países.
Desde el 28 de junio hasta el primer día de julio de este
año, San Salvador, Santiago Texacuangos y Suchitoto se hermanarán
en un circuito poético que, por esos días, hará
que esas partes del suelo nacional se conviertan en la Capital Mundial
de la Poesía.
Dada la importancia cultural de ese festival, El Diario de Hoy se
ha sumado al mismo en carácter de patrocinador exclusivo
en el área de medios impresos.
Un poeta rebelde
Uno de los poetas que acudirá a este primer gran encuentro
salvadoreño con la poesía mundial será el colombiano
Raúl Henao, nacido en la ciudad de Cali, el 2 de diciembre
de 1944.
Poseedor de una inquieta existencia, ha viajado y residido en Venezuela,
México y los Estados Unidos de Norte América.
Considerado como uno de los poetas más airados y rebeldes
de su generación, su palabra es un grito dirigido en contra
la sociedad "organizada", como bien lo ha definido el
también escritor Stefan Baciu.
Conocido dentro y fuera de Colombia, su obra poética ha sido
traducida, en fragmentos significativos, a idiomas como el inglés,
francés, alemán, sueco y bretón.
En 1977, su poemario en prosa "El bebedor nocturno" fue
galardonado con el segundo premio en el Concurso Nacional de Poesía
"Eduardo Cote Lamus" (Cúcuta, Colombia).
Fuera de ese trabajo ganador, entre sus libros publicados se encuentran
"Combate del carnaval y la cuaresma" (Medellín,
1973), "La parte del león" (Caracas, 1978), "El
dado virgen" (Caracas, 1980). "SOL NEGRO" (Medellín,
1985) y "El partido del diablo" (poesía y crítica,
Medellín, 1989).
En reconocimiento al conjunto de su obra y a la fuerza de su grito
poético, fue incluido en el "Directory of international
writer and artists", que publica la estadounidense Universidad
de Colorado.
Poemas suyos fueron escogidos para figurar en importantes antologías
mundiales e iberoamericanas, entre las que se destacan "Poetas
parasurrealistas latinoamericanos" (Honolulú, Hawai,
1982), "poetas surrealistas nórdicos y latinoamericanos"
(Suecia, 1984), "Antología del haiku
latinoamericano" (Sao Paulo, Brasil, 1993) y "Dedalus
books of surrealism -The myth of the world" (Londres, 1994).
La contemplación
Al anochecer, la luna viaja tras una ligera
y luminosa cortina de niebla.
Por largo tiempo miro caer la cascada
en el estanque:
Infinitas y regocijadas cuerdas
en un oscuro violín.
Más tarde duermo al lado de una mujercita
que a veces parece una flor del campo
de tallo espigado e inmensa corola
de pétalos.
Y otras un diminuto fantasma en camisón
Acurrucado por los rincones de la casa.
Nocturno
El desvelado habita la medianoche.
En cada gota de oscuridad
Reman sus ojos
El esquife de un rayo de luna.
En cada opaco rincón
Se fuga su único sueño
No el pasado, sino el presente:
Tiembla de amor, aire campestre.
Mientras a boca de jarro
El corazón al desnudo del alba
Toca a su puerta esa música
¿Cuerdas o viento
A la que no falta el intérprete
Loco para cantarla
Y la sala donde aplauden los ausentes.
Enfermo imaginario
Un reloj loco
Caminaba
La noche entera
En mi cuarto.
En la repisa
El frasco de pastillas,
De parche en el ojo,
Enarbolando una muleta
Sobre mi cabeza.
Leía a Cocteau:
El olor inolvidable
Del opio,
El olor del circo,
El olor de un puerto
De mar...
Yo entretanto,
Frotándome la cabeza
Y las manos,
Helado como una mosca
En invierno.
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