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Orientaciones
familiares
La viabilidad de la vida
Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
orientaciones.familiares@navegante.com.sv
En
los últimos años han ocurrido una serie de descubrimientos
y desarrollos que muestran nuevas caras sobre el tema del aborto
o arrojan nuevas consideraciones sobre él.
Una de esas caras es la que tiene que ver con la viabilidad de
la vida, es decir, a partir de cuándo es que la vida de un
feto es viable. Por mucho tiempo la creencia común era que
lo niños son viables sólo durante los dos o a lo sumo
tres meses finales del embarazo.
Este es un punto importante al tener en cuenta que la viabilidad
ha sido un criterio clave para determinar si una criatura en gestación
tiene o no el derecho de vivir. El argumento típico en favor
del aborto ha sido que el feto que no puede sobrevivir fuera del
seno materno no merece la misma protección legal de su vida
que la sociedad otorga normalmente a cualquier persona.
El argumento es débil al considerar que incluso un bebé
nacido en el tiempo normal de gestación o aun teniendo dos
o tres meses de vida continúa siendo incapaz de sobrevivir
sin la asistencia de una persona mayor. Pensar que porque el pequeño
bebé no posee la capacidad de valerse por sí solo
no tiene derecho a la protección legal es una mala comprensión
del sentido y la dignidad de la vida.
Por otro lado, notables avances en la investigación y las
técnicas médicas siguen empujando cada vez más
atrás la frontera de la viabilidad del feto. Se han registrado
numerosos casos de sobre vivencia de bebés nacidos hasta
cuatro meses prematuramente.
Puede ser que las nuevas observaciones afecten el argumento y tal
vez las disposiciones legales que consienten el aborto inducido
o provocado.
Cuanto más sabemos sobre la vida intrauterina, más
se confirma la idea de que se trata de una vida humana en proceso
de desarrollo.
No puede negarse que las condiciones sociales y económicas
de nuestros pueblos no permiten a las mayorías el acceso
a cuidados de salud que aseguren el tratamiento de tales males.
Sin embargo, eso no invalida el principio que un embarazo es una
vida humana en proceso de desarrollo.
Si por limitaciones económicas o por simple egoísmo
se rechaza la vida de un bebé debe saberse que se está
atentando contra un ser humano. A tal acción debe corresponder
un arrepentimiento sincero ante Dios.
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