Turismo
 
Inicio del Sitio Viernes 24 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
COMUNIDAD
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
PDA
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Tema para meditar
La conciencia y la dialéctica

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Dios ha puesto en nosotros la conciencia, permite que se presente como fiscal contra nosotros, y la quiere utilizar como su megáfono. Pero la conciencia también puede dirigir erradamente y, en el peor de los casos, hasta puede ser mal utilizada por el diablo. Por eso, es sumamente importante saber a quién sometemos nuestra conciencia.

Dietrich Bonhoeffer dijo una vez: “Nuestra conciencia sólo puede ser dirigida por uno solo, Jesucristo”. Sin embargo, existe la posibilidad de que la conciencia pierda su filo: “Los cuales, después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Efesios 4:19). Aquel que persiste en sus errores, a pesar de que la conciencia sucia se manifieste, quien conscientemente se entrega al pecado, con el tiempo, su conciencia va perdiendo el filo.

Fue así como Pol Pot, tirano camboyano, fue responsable de 2 millones de muertes en el correr de tres años y medio; en aquel entonces, esto representó un quinto de la población. Bastaba con poseer lentes, o estar afiliado a una categoría profesional académica, para ser asesinado brutalmente. La gente era aterrada con reasentamientos obligatorios, campos de trabajo, lavados de cerebro y privación de alimentos. En 1997, Pol Pot explicó, en una entrevista, que tenía la “conciencia tranquila”.

Pero, un día, toda persona deberá presentarse ante el Dios viviente y será juzgado por Él. La cinta interior de nuestra alma, que registra todo con exactitud, será entonces desbobinada. Todas nuestras acciones y faltas, todos los pecados de omisión, todo pensamiento y toda doble intención, nuestras palabras y sentimientos, también nuestros motivos serán llevados a la luz. También cabe la posibilidad de que la conciencia caiga en confusión: “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones” (Romanos 14:1).

Así, por ejemplo, está el hindú que tiene la conciencia sucia si sacrifica una vaca. Pero no se inmuta cuando sacrifica a sus hijos o cuando sus viudas deben tirarse sobre la pira de sus maridos fallecidos. La conciencia se amolda a las respectivas normas morales del entorno que la rodea. Citaré otro ejemplo para esclarecer este hecho: “Los agricultores de una cooperativa en un país socialista vienen ante el alcalde y le preguntan: Camarada alcalde, díganos: ‘¿Qué se entiende por dialéctica?’”. El alcalde les contestó: “Queridos camaradas, no se los podré explicar tan fácilmente. Pero les daré un ejemplo. Muy bien, imagínense que dos camaradas vienen a mí. Uno de ellos es limpio, el otro es sucio. Les ofrezco un baño, ¿cuál de los dos aceptará el baño?”. “El sucio”, contestaron los agricultores. “No”, el limpio, contesta el alcalde, “pues el limpio ya está acostumbrado a bañarse; el sucio no le da ninguna importancia al baño. Entonces, ¿cuál de los dos aceptará el baño?”. “El limpio”, contestaron los agricultores. “No, el sucio, pues necesita de un baño”, dice el alcalde. “Entonces, ¿cuál de los dos acepta el baño? Ambos”, contestan los agricultores desconcertados. “No, ninguno de los dos”, dice el alcalde, “pues el sucio no está acostumbrado a bañarse y el limpio no tiene necesidad de bañarse”. “Sí, pero camarada alcalde”, protestan los agricultores, “¿cómo quiere que entendamos esto? Cada vez dice algo distinto y cada vez dice, justamente, sólo aquello que encaja con sus planes”. “Ahí lo ven. Eso es la dialéctica”, dijo el alcalde sonriente.

Es algo gracioso, si no fuera tan serio. Pues, acaso nosotros ¿a veces no somos también de estos dialécticos? Sabemos que hemos cometido algo malo. Una voz en nuestro interior también nos lo dice lisa y llanamente. Pero, enseguida aparece otra voz, la voz dialéctica, el abogado del mal. Sabemos qué es lo que dice preferentemente: “No es tan grave. ¿Quién lo va a tomar tan al pie de la letra? ¿Acaso los demás no hacen lo mismo? Si nadie vio nada”. Así, o de manera parecida, se puede percibir esta voz. Ella trata que a aquello que realmente pasó se le reste importancia, sea tergiversado y sea presentado de otra manera. Esta voz satánica quiere contradecir a la conciencia, que se está despertando. Alguna vez alguien describió a la conciencia como una “alarma con contacto flojo”. Por eso, debe ser ejercitada. La conciencia necesita ser instruida, debe ser orientada según la Escritura y necesita de la guía del Espíritu Santo. Nuestra conciencia debe estar orientada según la medida de Jesús, de lo contrario, será influenciada por el mal.
¡Recibe hoy a Jesús como tu Señor y Salvador Personal!

*Pastor.

 

  HACIA ARRIBA

VERTICE Escuela de Angeles HABLEMOS Cactus-Mania GUANAQUIN Familia PLANETA ALTERNATIVO Dieta Espiritual


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
   
CORREO GRATIS
Página principal de Mail
Usuario
Clave
 
¿No tienes cuenta?
Inscribete aqui!