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Senado
otorga poderes para negociar TLC
Bush ya tiene la TPA
Con 66 votor a favor y 30 en contra, fue aprobada la Autoridad de
Promoción Comercial. Ahora pasa a la fase de Conferencia,
donde se armonizará con el proyecto de la Cámara
Washington. EFE.
negocios@elsalvador.com
La Casa Blanca recuperó ayer, jueves, por primera vez en
ocho años, la autoridad para negociar nuevos acuerdos comerciales,
luego de que el Senado aprobó un paquete legislativo que
también mejorará las relaciones comerciales con los
países andinos.
Tras varias semanas de riñas partidistas sobre las facultades
del Congreso para enmendar los acuerdos comerciales, el Senado aprobó
anoche, por 66 votos a 30, la Autoridad para la Promoción
Comercial (TPA), antes conocida como fast track o vía
rápida, hasta el 1 de junio de 2005.
También renovó la Ley de Preferencias Arancelarias
Andinas (ATPA) hasta el 28 de febrero de 2006, que permite la importación,
libre de aranceles, de ciertos productos procedentes de Colombia,
Perú, Ecuador y Bolivia.
Los legisladores, presionados en sus distritos electorales por grupos
a favor y en contra del libre comercio, aceptaron al final una serie
de protecciones laborales y del medio ambiente.
Cediendo a las exigencias de legisladores proteccionistas, el Senado
renovó un programa que ofrece beneficios de asistencia económica,
capacitación y cobertura médica para los trabajadores
afectados por el comercio exterior.
Voz en contra
La federación sindical AFL-CIO, que encabezó un movimiento
en contra de la medida, consideró que el paquete legislativo
dará marcha atrás a los derechos laborales
y a las protecciones del medio ambiente en futuros acuerdos comerciales.
El grupo, que representa a trece millones de trabajadores, ha prometido
continuar su lucha contra la medida, que pasa ahora a un proceso
bicameral donde tendrá que ser armonizada con la versión
que aprobó en diciembre, por un voto de diferencia, la Cámara
de Representantes.
El debate provocó ansiedades en la Casa Blanca que predicó
las virtudes del libre comercio como arma contra el terrorismo,
alimentado por la pobreza en algunos países.
Uno de los argumentos de la Casa Blanca, y repetido casi a diario
por los republicanos, es que, sin la TPA, EE.UU. pierde credibilidad
en el comercio internacional, porque los países desconfiarían
de su compromiso de respetar los convenios comerciales.
También alegaron que la medida ayudará en la puesta
en marcha del Area de Libre Comercio de Norteamérica (ALCA),
prevista para el 2005.
Como parte de esa estrategia de convencimiento, la Casa Blanca intentó
debilitar las defensas de los demócratas, tachándoles
en ocasiones de obstruccionistas.
Triunfo de Bush
Aunque la medida exige que la Casa Blanca consulte al Congreso sobre
futuros acuerdos comerciales, su aprobación en el Senado
representa una victoria política para el presidente Bush.
A raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre
del año pasado, los legisladores cerraron filas en un esfuerzo
bipartidista para aprobar la ley antiterrorista, la de seguridad
aérea y, ahora, las medidas comerciales.
Sin la TPA, indicaron sus defensores, EE.UU. ha perdido mucho terreno
por culpa de luchas partidistas sobre la política comercial,
mientras otros países han logrado pactar 130 acuerdos.
Se calcula que una tercera parte de la producción agrícola
estadounidense se exporta. En el año 2000, las exportaciones
del sector agrícola de EE.UU., en el que participan al menos
750.000 trabajadores, ascendieron a 51.000 millones de dólares.
La queja de legisladores como el republicano Charles Grassley tiene
que ver con los altos aranceles que paga EE.UU. -y que encarecen
sus productos- en países con los que no tiene acuerdos, como
Chile.
Como ejemplo de cómo el libre comercio potencia la competitividad
de las economías, Grassley dijo que desde la entrada en vigor
en 1994 del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, EE.UU.
ha incrementado sus exportaciones agrícolas a los otros dos
países miembros -México y Canadá-, en 4.000
millones de dólares.
Lo que sigue
El proyecto de TPA aprobado anoche por el Senado pasará a
la fase de Conferencia. En la misma se deberá
armonizar su contenido con el aprobado el año pasado en la
Cámara.
En el pasado, el fast track permitía a los presidentes
negociar acuerdos que no podían ser modificados por el Congreso.
Una provisión en el actual proyecto da al Congreso el poder
de impugnar las partes de un tratado que estuvieran en entredicho
con las leyes antidumping estadounidenses.
Bush confía que esa enmienda sea eliminada durante el período
de armonización, que se hará luego del receso legislativo
de la próxima semana por el día de los caídos
en las guerras.
La versión final sería enviada a Bush en la segunda
semana de junio y el presidente ha amenazado con vetarla si contiene
esa enmienda.
La TPA pasó por la Cámara de Representantes con votación
de 215-214, por lo que se adelanta que eliminar la enmienda no será
tarea muy fácil.
El comercio no es prerrogativa ni poder exclusivo del presidente',
dijo el líder de la minoría demócrata en la
cámara baja Richard Gephardt.
Pero el representante para negociaciones comerciales Robert Zoellick
dio por hecho que la enmienda será eliminada y dijo que el
gobierno estaba complacido' por los instrumentos que
aprobó el Senado ya que permitirán abrir mercados
y negociar los mejores acuerdos'.
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