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Festival
de la dulzura
Santa
Ana. Febrero, considerado el mes de la amistad, es para la familia
Sanabria la época del año dedicada a la degustación
de dulces de caña
Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El núcleo del hogar sobrevive a 16 kilómetros al
sur de Metapán, en Santa Ana. Allí, en el caserío
Santa Gertrudis del cantón Aldea El Zapote, los integrantes
de la familia Sanabria celebran año con año el Festival
de la Dulzura. Ya son 90 las veces que lo han llevado a cabo.
La cita es cada 26 de febrero, en la molienda de Mamá
Lina. Primero, se disfruta con la bienvenida. Los familiares
que residen en el extranjero dedican su tiempo para abrazar y besar
a los que pueden ver de vez en cuando.
Tras las charlas de las buenas nuevas y las no
tan buenas, los Sanabria dan inicio al Festival. A ellos,
se unen los amigos y vecinos cercanos al hogar.
Los bueyes comienzan a girar y el trapiche a funcionar. La fiesta
es amenizada por los cantos del gallo, el clarinero, la chiltota
y las gallinas que no dejan de cacarear.
Poco a poco se extrae de la caña el azúcar que da
origen a las distintas golosinas que la familia degustará.
Por la noche, hay bailes, música y actividades tradicionales
que armonizan con el café, el atole shuco y los tamales.
Celebramos el encuentro familiar con bandejas típicas
y variedad de dulces, expresó Eduardo Sanabria.
Entre los postres figuran la miel de mesa o melaza, la miel enredadora
(que se come con los dedos), la miel para batido y, por último,
el atado de dulce.
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