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Ministerio
Espiga
La verdadera felicidad
Por Salvador Gómez, Predicador
Católico
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La
felicidad no consiste en tener todo lo que se quiere, sino en querer
todo lo que se tiene...
El dinero debe estar al servicio de la familia, no la familia al
servicio del dinero. Jesús nos dice:
Pues ¿de qué le serviría al hombre ganar
el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede
dar el hombre a cambio de su vida? (Mt. 16, 26)
Este no es un discurso para destruir nuestro afán de progreso;
es sólo un llamado de atención para que el progreso
no destruya a la familia.
El dinero no es un fin, es sólo un medio.
En este contexto es bueno revisar el presupuesto familiar, para
no inflarlo con gastos innecesarios, de manera que para cubrirlo
tenga que trabajar no sólo el padre, sino la madre y hasta
los hijos.
No olvidemos la advertencia que nos ha hecho el Papa Juan Pablo
II.
El utilitarismo es una civilización basada en producir
y disfrutar; una civilización de cosas y no de
personas; una civilización en la que las personas
se usan como si fueran cosas... (Carta a las Familias #13)
Proveer es también
Por fortuna aún existen aquellos que actúan bajo
el principio:
Quiero que mis hijos no sufran lo que yo sufrí, quiero
darles lo que yo no tuve.
En el fondo de este pensamiento existe un corazón bueno y
generoso, pero debemos ser prudentes.
Para no hacer creer a nuestros hijos de que todo se recibe fácilmente,
mucho menos de que todo se reduce a cosas materiales.
En un hogar donde los hijos tienen todo lo que quieren y en el
momento que quieren, están preparando a esos hijos para sufrir,
pues en la vida real no ocurre así.
La felicidad no consiste en tener todo lo que se quiere, sino en
querer todo lo que se tiene.
Una de las ventajas de la recesión económica en la
que viven nuestros pueblos es que: cuando el tener se pone en crisis,
aumenta el valor del ser.
Es posible que no tengas todo, pero estamos todos.
Proveer es dar, lo necesario para un desarrollo físico,
emocional, intelectual y espiritual, en una palabra integral.
Recuerdo a un joven que decía:
Yo crecí con un papá tan pobre que lo único
que tenía era dinero...
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