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Danzantes
de nuestra cultura
El
tres de mayo, el Ballet Folclórico Nacional cumplió
25 años de existencia. Sus integrantes han puesto de manifiesto
con sus coreografías nuestras costumbres y tradiciones.
Ricardo Guevara
Fotos EDH/Juan José Gómez
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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Durante los ensayos, las
bailarinas dejan de lado el cargado maquillaje (que utilizan
en sus presentaciones) y obedecen a cada indicación
del coreógrafo.
Foto EDH/César Avilés
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De lunes a viernes, las instalaciones de la escuela Nacional de
Danza, en San Salvador, es visitada por los bailarines del Ballet
Folclórico Nacional para ensayar algunas de sus coreografías.
Tanto hombres como mujeres lucen ropa holgada y cómodas zapatillas
de baile con suelas cubiertas de polvo de brea para no deslizarse.
Durante los ensayos, las bailarinas dejan de lado el cargado maquillaje
(que utilizan en sus presentaciones) y obedecen a cada indicación
del coreógrafo.
En esas condiciones, los 18 danzantes se dejan llevar por las cadenciosas
notas de la flauta, la marimba y el tambor. De forma sincronizada
practican una y otra vez las tradicionales danzas, entre ellas Sombrerito
de Tenancingo, El carbonero, Adentro Cojutepeque,
El torito pinto y Carnaval de San Miguel.
El repertorio es de 50 coreografías.
Cambiaron para mejorar
Este ballet nació el tres de mayo de 1977 por iniciativa
del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU). Su primera directora
fue la reconocida bailarina y maestra Alcira Alonso, y el primer
coreógrafo fue el señor Marcial Gudiel.
En ese entonces se seleccionaron a nivel nacional a personas
con aptitudes para la danza folclórica. Con ellas se formaron
diez parejas de bailarines, comenta el señor Byron
Linares, subdirector del ballet.
La
primera muestra de baile se llevó a cabo en el Teatro Presidente,
luego se presentaron en los programas Marimba Fiesta
(que se transmitía desde un hotel capitalino) y en el programa
300 millones en español, transmitido a nivel
mundial.
A partir de enero de 1999, el Ballet Folclórico Nacional
deja de ser parte del ISTU y es puesto a disposición del
Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).
Este traslado hizo que la situación del Ballet Folclórico
mejorara ciento por ciento, expresa el subdirector.
Embajadores de cultura
La compañía de danza folclórica ha tenido centenares
de presentaciones a nivel nacional. Sus coreografías han
sido vistas en muchos pueblos y ciudades de El Salvador, así
como también en Estados Unidos, México, Belice, España
y Francia.
En muchas ocasiones hemos tenido la oportunidad de alternar
con grupos de danza de otros países. Esto ha enriquecido
a nuestro ballet, expresa el señor Linares.
Para que una persona sea aceptada como miembro del ballet debe cumplir
con requisitos como tener principios de danza folclórica
y clásica, contar con conocimientos de danza moderna, contemporánea
y musicales y poseer conocimientos de teoría del folclor.
No deben tener más de 35 años y estar físicamente
aptos para el baile.
Según la bailarina Isabel Hernández, representar a
nuestro país en el extranjero ha sido una de las satisfacciones
más grandes para los integrantes del grupo, ya que a través
de la danza se han dado a conocer las riquezas y las tradiciones
de nuestros pueblo.
Es
muy emotivo presentarse en tierras lejanas. Al oír los aplausos
y los comentarios nos sentimos orgullosos,expresa Isabel,
quien ingresó a la compañía hace diez años.
A ritmo de cadenciosas melodías, ejecutando estilizados movimientos,
el ballet alegra los corazones de muchos y recuerda algunas de nuestras
tradiciones.
Aplaudidos en Francia
A través de un cuarto de siglo, el Ballet Folclórico
de El Salvador ha vivido muchas anécdotas, pero una de las
que más llama la atención fue la ocurrida en un festival
de danza en la ciudad de Dijon, Francia. El ballet fue invitado
para que participara en 1998 en ese tradicional evento.
Las diferentes compañías de danza presentaban algunas
de sus coreografías en un colorido desfile, donde el público
con sus aplausos decidía cuáles eran los mejores.
En la ceremonia, los salvadoreños se llevaron tremenda sorpresa
al recibir el trofeo al ballet más aplaudido en el certamen.
Nos sentimos muy felices al recibir ese premio. Nos sentimos
muy orgullos por poner en alto el nombre de El Salvador, expresa
el señor Byron Linares.
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