| |

La
digna enfermera del Bloom
Por
su espíritu de servicio, su amor a los niños y su
experiencia, la enfermera del hospital Bloom, Digna Hernández
de Rosa, recibirá mañana miércoles el premio
Sor María Teresa Lang, otorgado por la Asociación
Nacional de Enfermeras.
José Osmín Monge
Fotos Maritza Santos
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
|
|
|
La licenciada Rosa Emérita Hernández
de Rosa es la jefa del Departamento de Enfermería del
Hospital Bloom. .
Foto EDH / Maritza Santos
|
La licenciada Rosa Emérita Hernández de Rosa es la
jefa del Departamento de Enfermería del Hospital Bloom. Su
carisma, su sensibilidad, su experiencia y sus vastos conocimientos
la hicieron ganar tan importante puesto.
Esas mismas cualidades, unidas a su esfuerzo y a deseos de superación,
le han hecho merecer también el más honroso galardón
otorgado a las enfermeras de nuestro país: la medalla Sor
María Teresa Lang, en el área hospitalaria.
Me siento muy feliz por ese premio. Nunca pensé ganarlo.
Mis compañeras de trabajo ya sabían que yo había
ganado, pero por ética se lo guardaron, y esperaron que me
dieran la sorpresa en la Asociación Nacional de Enfermeras,
expresa la licenciada de Rosa.
Maravillosa vocación
Y es que ella desde pequeña sintió el deseo de ayudar
a los demás, especialmente a los niños.
Nació hace 45 años en Mercedes Umaña, departamento
de Usulután, y en ese pueblo comenzó a dar muestra
de su vocación como enfermera. Ella recuerda como en los
desfiles de septiembre se vestía como tal y brindaba primeros
auxilios y agua a niños y jóvenes.
Al egresar de bachillerato (en 1977) decidió estudiar sicología
en la universidad de El Salvador, pero por el conflicto tuvo que
abandonar sus estudios. Un día, invitada por una amiga y
sin el consentimiento de sus padres, probó suerte para ser
aceptada en la Escuela Nacional de Enfermería, donde después
de algunos exámenes fue admitida.
Mis padres se enteraron hasta que les dije que tenían
que ir a una entrevista a la escuela. En un principio ellos no querían
que estudiara enfermería. Me decían que era una profesión
muy sacrificada, expresa la galardonada.
Creciendo poco a poco
Después
de tres años de estudios, Digna realiza su año de
servicio social a la Unidad de Salud de Jucuarán, ubicada
en un caserío cercano al pueblo. En ese lugar la aspirante
a enfermera se da cuenta de lo difícil y lo sacrificado que
es la profesión.
La unidad de salud era el único lugar que tenía
energía eléctrica, por lo que tuve que vivir ahí.
Junto a otras enfermeras atendíamos a cualquier hora a los
pacientes, recuerda la licenciada de Rosa.
Finalizado su año de servicio social, ya recién graduada
solicita trabajo en tres hospitales capitalinos, en los cuales es
aceptada. Pero decide dedicarle su tiempo y su amor a la niñez
salvadoreña. Así pasa a formar parte del grupo de
enfermeras del hospital Bloom.
Su buen trabajo fue dando frutos en ese centro hospitalario, primero
como enfermera, luego como jefa de unidad, más tarde como
supervisora hospitalaria y desde 1996 como jefa del Departamento
de Enfermería.
Mientras me desempeñaba como supervisora me gradué
de licenciatura en enfermería, comenta.
Profesión de sacrificio
A diferencia de muchas enfermeras, la licenciada de Rosa es una
mujer amorosa, que pone de manifiesto en sus acciones la misericordia
y la compasión con el prójimo.
Desempeñando su trabajo, muchas veces ha llorado al ver sufrir
o morir a niños y niñas, pero también se ha
sentido feliz y bendecida por Dios al ver como con su ayuda muchos
pacientes se han recuperado y han vencido a la muerte.
Si
volviera a nacer sería enfermera. Mi carrera es de vocación.
No es una profesión para enriquecerse económicamente,
sino una profesión de sacrificio, manifiesta.
Teniendo siempre a flor de labios una sonrisa, poniendo de manifiesto
su bondad y creyendo firmemente en Dios, la licenciada de Rosa realiza
día a día su trabajo como enfermera, como madre y
como esposa.
Para sus colegas, ella es un ejemplo digno de imitar y para muchos
de los pequeños pacientes del Bloom, un ángel vestido
de blanco que está dispuesto a sanar y a dar cariño.
Cualidades de enfermera
La licenciada de Rosa está consciente de que son muchas las
enfermeras que en su trabajo dejan mucho que desear y asegura que
se debe en parte porque muchas no tienen verdadera vocación.
Según la homenajeada, algunas de las cualidades que deben
tener las enfermeras son las siguientes:
Identificación con la enfermería.
Tener conocimientos para así brindar servicio con
calidad.
Ser responsables.
Tener consideración hacia los demás.
Poseer educación.
No dejar de lado la parte espiritual.
|
|