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De
regreso a sus hogares
Por
lo menos 25 familias aún no han reclamado a los niños
deportados este fin de semana desde Guatemala
María T. Pérez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Diego José Gómez,
de año y medio de edad, llora mientras permanece en las
instalaciones del ISPM a la espera de sus familiares
Foto EDH / Lissette Lemus |
Durante tres días, el sueño de varias familias salvadoreñas
se convirtió en una verdadera pesadilla que terminó
ayer al reencontrarse con los niños que fueron deportados
de Guatemala.
Las instalaciones del Instituto Salvadoreño de Protección
al Menor (ISPM) se convirtieron en el punto del reencuentro entre
24 familias que reclamaron a igual número de niños.
Como si hubiesen regresado de un largo viaje, los pequeños
fueron recibidos con lágrimas, besos y abrazos. Los niños
iban a reunirse con sus padres en los Estados Unidos.
Diego José Gómez Ramos, de apenas 18 meses de vida,
fue el primero en ir a los brazos de su abuela, Petrona Pineda.
La abuela no pudo sostener el llanto al ver al bebé, después
de cinco días de ausencia.
No era para menos, ella hace las veces de mamá desde que
los padres dejaron Metapán y se fueron a los Estados Unidos.
Ni loca, mucho menos alentada, voy a dejar que se lleven
a mi niño otra ves...Yo tengo suficiente amor para darle,
aseguró Pineda.
Al igual que Kevin, 23 niños más vivieron la misma
alegría al sentirse nuevamente en casa, luego de vivir parte
del martirio de convertirse en indocumentado.
Diego viajaba con su hermano Eduardo, de 5 años; ambos fueron
entregados ayer a sus abuelos, quienes hicieron constar el vínculo
familiar ante el ISPM.
Al igual que ellos, 22 niños más dormirán
bajo el calor del hogar.
Tristeza
Hablar con los adolescentes es hacer contacto con la tristeza y
el desconsuelo.
El mundo de Juan Carlos Rodríguez, de 13 años, otro
de los niños deportados, se pintó de gris desde el
día en que la Policía guatemalteca lo detuvo.
Tengo siete años de no ver a mi mamá y hoy
no sé hasta cuándo me voy a ir, se lamentó.
Las lágrimas lo traicionaron y, cuando intentaba ocultar
la tristeza, sus ojos se inundaron.
Él dice que luchará por intentar encontrarse con
su mamá.
Su mayor anhelo es salir de La Unión, ya que, según
él, en los Estados Unidos podrá estudiar y trabajar
para ayudar a su familia.
Juan Carlos está decidido a insistir, a pesar de los peligros
que enfrentó al iniciar el camino de los indocumentados.
Tres hondureños en el ISPM
Las autoridades locales iniciaron ayer la gestión
para repatriar a tres adolescentes que se hicieron pasar
como salvadoreños en Guatemala.
- Los hermanos Luis Alfredo y Josué Santos, así
como Virgilio Ramos, de Honduras, dijeron a las autoridades
guatemaltecas que eran de El Salvador.
-Ellos dijeron que aquí los trataríamos
mejor y por eso mintieron, declaró el director
del ISPM, Ismael Rodríguez.
- En la frontera confesaron la verdad, indicó Rodríguez.
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Inconsolable
Diego José Gómez, de 18 meses, no dejó
de llorar toda la mañana.
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Un tío del ISPM logró
calmarlo y Diego comenzó a jugar. Su inocencia no le
permitía entender.
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Juntos de nuevo Con llanto de alegría,
las familias recibieron a sus niños después
de un frustrado viaje hacia los Estados Unidos
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A las 11:00 a.m. el mundo de Diego cambió con la
llegada de su abuela, Petrona P.
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