|

Visión
Urbana
Ni del cielo ni de chorro
En
otros años ya a esta fecha había caído más
de una tormenta. Estas tenían hasta nombre: la de los jocotes
y la de los motates.
Por Arq. Tito Raúl Alvarenga
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Pero este año, al igual que el anterior, las Ondinas y las
Nereidas, que son los elementales del agua, no nos han visitado,
tal vez sientan miedo de morir quemadas en este nuestro querido
país, que posee la nada honrosa segunda posición en
América en deforestación, y aún así
no se reacciona y se sigue deforestando y construyendo tercamente
vivienda masiva en proyectos horizontales, depredando lo poco verde
que nos queda y desperdiciando el espacio en altura que es ilimitado.
Debe también promoverse el uso de fosa séptica para
tratar las aguas negras u otro método similar para reintegrar
el agua al sub-suelo sin contaminar aguas subterráneas ni
superficiales.
Eso se usa en países como Nueva Zelanda y han prevenido
con ello la escasez.
Hay muchas zonas en que los chorros sólo echan aire, aun
y cuando se publicitó el año pasado, en diciembre,
que el agua caería las 24 horas.
Sin embargo, estamos esperando el fruto de esa inversión
de casi ¢300 millones, o será que las fuentes ya no
son suficientes.
Colaboración del Colegio de Arquitectos de El Salvador (CADES)
|