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Palabras
La orfandad del mundo
Carlos Balaguer
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esa
mujer que ama, que cuida de este mundo nuestro, que se entrega,
que se mete en la cocina, que abre las ventanas cuando hay sol y
las cierra cuando hay tormentas.
Esa mujer que nos cantó fantasías en la niñez
y puso un beso sobre nuestra fiebre. Que nos dio su corazón
a nada a cambio, porque su amor no sabe de monedas ni contratos.
Desde la isla despoblada del mundo, pensamos en la viajera del fértil
vientre, que preñada como un planeta, continúa el
amor, la esperanza de este mañana nuestro, que tarda en nacer
al horizonte.
Es la madre. Madre de este pueblo de orfandad, sin gloria ni banderas.
Es la madre que pierde al hijo en la guerra, lo que ve desaparecer
un día entre las tinieblas de un día sin trabajo,
sin paz, sin pan, sin justicia, sin esperanza.
La madre que pierde a su hijo una noche cuando no vuelve a casa.
La madre que pierde al hijo en una cárcel porque tuvo que
robar para llevar comida a la casa...
La madre soltera que regresa cansada de trabajar a la casa y, aun
así, sonríe y besa al hijo y le dice sueños...
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