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La
columna nacional
¿Es que realmente podemos cambiar algo en esta sociedad?
Roberto López-Geissmann*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esperemos
en Dios que ayude a mujeres inteligentes a ponerlos en práctica,
dándose su lugar. La mujer es la columna principal del hogar,
si ella anda mal, el resto de la familia anda mal
No, no es fatalmente necesario que en todo artículo se levante
el optimismo tipo arriba corazones. Desde una dimensión
personal, siempre hay que nutrir a la persona, impulsarla a que
no desmaye, a que combata, a que busque lo mejor que le da la vida,
a que se supere, etc., pero desde una perspectiva global, o siquiera
socio histórica determinada, tenemos el derecho y la obligación
de poder cambiar nuestros enfoques situacionales procurando despertar
o concienciar a nuestros congéneres, presentándoles
eventualmente algunas tristes realidades.
Problemas reales, percepciones milagrosas y patinadores. Les podrá
parecer curioso a algunos, pero cuando comunicacionalmente se habla
de problemas reales únicamente se hace referencia
a aquellas situaciones que se ha decidido subrayar como tales, haciendo
abstracción de la existencia de otras igual o superiormente
graves o importantes para la comunidad que las que se ha decidido
presentar. Veamos: si se airea el problema de la seguridad, el del
desempleo y el de nuestra falta de cultura, se dejan a un nivel
bajísimo otros tantos para sólo citar ejemplos,
y sin ser exhaustivos ni metódico-como son los de la vivienda,
el escarnio-expolio de la finanza en el más amplio sentido
hacia la población y el de la marginación política
como sistema en rápida evolución, igual o más
graves que los primeros tres citados.
Para que gestores sociales, opositores y opositores de los opositores
marchen en consenso, no ha sido necesario que se confabulen entre
sí explícitamente, ni mucho menos en connivencia con
ningún medio de comunicación (aunque claro que se
dan casos, pero aislados y no sistemáticamente). Esta percepción
milagrosa ocurre, simplemente, como resultante de una maquinaria
-bastante terminada ya-de ingeniería social que funciona
con el espejismo de oposiciones en consenso, siendo a la larga un
método que, lejos de favorecer la estabilidad social, generará
mayores desacuerdos a un plazo más largo; este comentario
no reniega de la conspiración como elemento real e históricamente
existente, sino que la relega a niveles de poder mucho más
elevados y lejanos que nuestro cotidiano enfrentamiento a un nivel
inferior.
Debe quedar claro -y esto es una buena noticia-que a los problemas
a los que sí se pone atención de parte de ese consenso-gobernativo-opositor-comunicacional-fuerzas
vivas-organismos extranjeros sí se les dará
alivio, si no resolución, porque los intereses que están
siendo afectados lo exigen de tal forma que no admite respuesta
negativa ni dilatoria de parte de los gestores de solución;
tendremos, así, una cada vez mejor seguridad pública,
como ya la estamos teniendo... y así en los otros casos;
lo que no cabe en el diminuto problema de la vivienda,
porque afectaría -de tan siquiera airearlo-intereses que
se sienten ultra cómodos con las condiciones actuales...
para expresarlo de este modo.
Siendo así que la respuesta sobre las posibilidades de cambiar
nuestra sociedad se vuelve, más que difícil, compleja,
dado que la puerta de acero se levanta y nos abre el acceso al tratamiento
de ciertas condiciones: combate genérico a la pobreza, analfabetismo,
acaso mejoría en salud (?)... cerrándose ante otras
posibilidades menos convencionales de realineamientos políticos,
excluyendo discursos y coaliciones que creen protagonismos políticos
que tiendan a desplazar al sistema en su formación macro.
Aquí, en este lago de frío y duro hielo -insensible
y muerto-, es adonde nos desplazamos todos, es en esta pista por
la que los patinadores podemos movernos, fuera de ella no hay movilidad;
para entrar, tienes que rentar los patines, los que te los dan controlan
el precio, el tiempo y a los que los usan; fuera del hielo no hay
nada... para nosotros al menos; si te quiebras (o te botan para
que lo hagas) tú pagarás; si no bailas bien, los jueces
te sacan de la jugada; sólo te queda optar por entrar o quedarte
fuera. Y callar. Desde otro punto de vista, patinas en el sentido
de moverte sin llegar a ninguna parte. Patinas y patinas.
¿Qué hacer? 1) Aumentar tu conciencia. Luchar por
que ésta vaya dominando tus actuaciones en una dimensión
ética. 2) Que la anterior dimensión evolucione hasta
que llegue a trascenderse, rompiendo el punto de equilibrio con
la práctica hasta irrumpir en la dimensión heroica.
3) Paralelamente, tu gimnasio debes constituirlo en
actuaciones concretas. Ejemplos: cambiar la Constitución
Política, luchar por que no se nos masifique, robustecer
nuestra dignidad como personas.
*Lic. en Ciencias Políticas y
columnista de El Diario de Hoy.
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