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Anomalías en Hospital Rosales

Una recopilación de testimonios, algunos de las jefaturas del hospital, además de distintas pruebas, muestran una serie de irregularidades en distintas áreas del Hospital Rosales. Desde dejar sin castigo las reiteradas faltas de los médicos, a pesar de ser comunicadas por el jefe de turno a las autoridades, hasta la pasividad por el robo de medicamentos

Margarita sánchez/J.R.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

A las puertas de cumplir un siglo de existencia, el Hospital Nacional Rosales sigue siendo “el hospital de los pobres”.

El centro de salud pública más importante del país -donde laboran, sin duda alguna, buena parte de los mejores profesionales de la medicina-no está exento de personas y prácticas inescrupulosas que, además desvirtuar la legalidad vigente, “oscurecen” el trabajo de la mayoría.

Durante varios meses, una investigación realizada por El Diario de Hoy -y apoyada en documentos y testimonios de empleados administrativos y médicos, algunos de alto rango-revela prácticas tan poco éticas, como la venta de donativos, el robo y posterior venta de medicamentos y autoridades que en estos años se mueven entre el abuso y la pasividad, según el cristal con que se mire.

Si algo aclara esta investigación es el vacío legal en la Ley de Patronatos de Centros Asistenciales, que permite la cobros en esta institución, sin un control minucioso de las cuentas y su destino.

La conversión de donativos de productos como aceite y arroz en dinero en efectivo mediante la venta, a veces, en el interior del Hospital Rosales, con destino para las arcas del patronato, provoca cierta indignación en las personas colaboradoras consultadas. Donados para el bienestar del paciente, pasaron a la institución en cuestión, con el resultado incierto de su destino.

Un hecho, confirmado por altos cargos del centro hospitalario y por los miembros de la familia afectada, es la venta, adentro de las instalaciones, de uno de los veinte ataúdes perteneciente a una donación en el marco de la crisis derivada del terremoto.

Hace unos ocho meses, la familia de escasos recursos económicos pagó más de 400 colones por el ataúd. Si bien el subdirector doctor Roldán desconocía este hecho y pedía a las personas que, si estas situaciones ocurren, las denuncien, el control y la vigilancia del centro hospitalario para evitar este tipo de sucesos deja mucho que desear.

Sanciones

Una parte del personal de este centro externó sus quejas por la adjudicación arbitraria de algunas plazas. La razón era más que obvia: las personas se desempeñan en ese puesto de trabajo sin siquiera haberse presentado al concurso. Un importante responsable de ese centro añadió que nunca se pudo revelaron el resultado del concurso de oposición.

De concursos amañados a la falta de personal a la hora de una cirugía. La inasistencia reiterada y sin argumentos a los horarios de consulta y cirugías nunca han tenido la sanción respectiva en la dirección del centro, a pesar de las peticiones del jefe de área afectada.

La Dirección del Hospital Rosales conoció sobre estas faltas, pero no aplicó alguna sanción. En un segundo o tercer lugar quedaba el paciente y su estado de salud, la vuelta a realizarse los mismos exámenes y el posterior regreso al hospital como única opción.

Los titulares de la institución aceptan esta problemática, por cierto, no exclusiva del Hospital Rosales. Pero argumentan que si la sanción interpuesta no se hizo efectiva, es porque el procedimiento no fue el adecuado.

Medicamentos

La escasez de medicinas y el pago de cuotas voluntarias por las mismas está presente en casi todos los hospitales de la red nacional de salud.

Por fortuna, lo que no es tan común es encontrar en el Mercado Central, de esta capital, medicamentos con el sello de todos y cada uno de los centros hospitalarios. En varias visitas, se comprobó la existencia de medicinas con el sello del Hospital Rosales y, también, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, tapadas en algunos canastos .

Las denuncias de robos de partidas de medicamentos al interior del almacén por empleados encuentran una relación con la venta de estos medicamentos.

Las autoridades actuales prefieren pensar en que se trata de los propios pacientes que, en repetidas consultas, obtienen las medicinas y las venden en el puesto del mercado.

Lea además

 

Patronato: La gallina de los huevos de oro

De igual forma, consultados el director y el subdirector, doctor Estrada y doctor Roldán, respectivamente, sobre las irregularidades existentes en los diplomas del Servicio de Dermatología del doctor José Antonio Ramos, se aferran a la validez que da su pertenencia a la Sociedad de Dermatología.

Las personas que firman el documento no tienen la autoridad para hacerlo, lo que resta valor legal al mismo, según las autoridades pertinentes de la Universidad de El Salvador.


Pague su cuota para trabajar

Los ingresos del patronato del Hospital Rosales no sólo provienen de donaciones y actividades varias. Los vacíos En ley de patronatos permiten “unos extras”, en ocasiones, difíciles de controlar

 

TAXISTAS
FUNERARIAS
GUARDERÍAS
CAFETINES
Cada unidad cancela al patronato del Hospital unos 600 colones Cada funeraria paga mil colones por ciertas preferencias en el centro. La empleada que deja a los niños paga una cuota simbólica al patronato. Cuotas varían en cada uno, pero pueden llegar a los dos mil colones

 

 

EL PATRONATO

con mirada de perplejidad

El Hospital Rosales es el centro de salud por excelencia del país; Sin embargo, algunas prácticas se encargan de “ensuciarlo”

PATRONATO EN LA MIRA

- Personal del patronato de este centro hospitalario vendió productos como aceite y arroz dentro de las instalaciones con el propósito de “engordar” las arcas del mismo. La práctica transgrede el espíritu altruista de muchos donantes. Más de alguno hizo saber su decepción tras conocer lo sucedido. Al patronato le llegan fondos, constatados por El Diario de Hoy, de los taxistas, cafetines, guardería y funerarias.

PLAZAS ANTOJADIZAS

- Testimonios de algunos empleados administrativos coinciden en indicar que varias plazas son adjudicadas de forma arbitraria, gracias a la manipulación de los concursos de oposición.
En pleno período de austeridad y con el compromiso tácito de las autoridades de Salud, en el 2001 se contrató a casi una veintena de personas -por cierto, una mayor de 50 años-, para cargos que, según personal consultado, podían esperar.

DIPLOMAS FALSOS

- Se detectaron anomalías en un diploma que acredita a un médico del hospital como “Especialista en Medicina y Cirugía de la Piel”. Según el Reglamento General de Hospitales y la Ley Orgánica de la Universidad de El Salvador, quedan en evidencia las incongruencias sobre fechas e idoneidad de las rúbricas. No se cuestionan los conocimientos del especialista, pero sí sus títulos de residente y especialista que no se apegan a lo estipulado por la ley.

Y LOS MEDICAMENTOS

- Basta darse una vuelta por los alrededores del Mercado Central, de la capital, para comprobar que varias personas se dedican a la vender medicinas como ibuprofeno y acetaminofén. Basta observar un poco para darse cuenta de que tienen la etiqueta del Hospital Rosales. La dirección del centro desconoce el robo de medicinas que reportan varios empleados. Argumentan que los pacientes que pasan consulta con regularidad las venden en estos lugares.

 

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